Como sabemos, el camaleón cambia de colores según la ocasión y, tanto en la izquierda como en la derecha, la imitación a las tendencias triunfadoras se impone: en los años 30 los movimientos de derecha, a nivel mundial, imitaban a los ídolos dictadores, (Adolfo Hitler y Benito Mussolini), fue el caso de Salazar, en Portugal, el traspaso de la juventud de la Confederación de Derechas Españolas a la Falange, de José Antonio Primo de Rivera, y el monárquico Calvo Sotelo no disimulaba su admiración por el fascismo, (incluso en Chile ya lo hemos planteado en otros artículos sobre el tema, muchos seguidores de Gustavo Ross se inclinaban por soluciones fascistas, es decir, la dialéctica de los puños y las armas).
Leer más