18 periodistas de 5 países de América Latina y el Caribe fueron asesinados por ejercer su profesión durante el primer semestre de 2016, según los registros de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Ciap-Felap). Nueve asesinatos ocurrieron en México, 5 en Guatemala, 1 en Brasil, 1 en El Salvador y 1 en Venezuela, más un periodista mexicano asesinado en Estados Unidos.
El Brexit evidenció la fractura del Reino Unido entre sus elites y sus sectores laborales de menores recursos, entre Londres y la provincia, entre los jóvenes y los viejos, entre su población educada y sin educación, entre Inglaterra y la periferia celta de Escocia e Irlanda del Norte. Ello dentro del marco de la polarización entre un país volcado hacia Europa, el mundo y la globalización y otro volcado sobre sí mismo que teme a la mano de obra extranjera, al desfase de su identidad y a la erosión de su accionar independiente. Se trató de un nuevo episodio de la confrontación entre la aldea global y la pequeña aldea, en el cual la última triunfó. Las consecuencias de ello serán profundas y variadas. En esencia estas deben ser vistas desde la doble perspectiva del Reino Unido y del exterior.
La virtual candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, fue entrevistada este sábado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) como parte de la averiguación por el uso que dio a su correo electrónico privado para comunicaciones oficiales cuando era secretaria de Estado, durante el primer mandato del presidente Barack Obama.


El ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, dictó auto de procesamiento en la investigación que sustancia por el homicidio calificado de Guillermo Herrera Manríquez, ilícito perpetrado en mayo de 1975, en Santiago.
El voto mayoritario del electorado inglés que definió el Brexit en el referendo de la semana pasada, reiteró la posición que ocupó Londres en el largo viaje que se inició en Maastricht en 1992. Inglaterra abandona el sueño de una Europa unificada de la misma manera que lo acogió en un principio: sin pena ni gloria. En Bruselas, el centro de esa nueva y ascendente burocracia, que no sabe ya exactamente qué y a quién gobierna, lo que abundó en los últimos días fueron las caras largas y el desconcierto.