
Son pocas las veces que tanta gente prominente del ámbito científico presume su ignorancia en tan corto espacio. Así es la carta pública que un centenar de ganadores del premio Nobel publicaron el 30 de junio defendiendo los transgénicos, particularmente el llamado arroz dorado
y atacando a Greenpeace por su posición crítica a estos cultivos. La misiva abunda en adjetivos y apelativos altisonantes, hace afirmaciones falsas y no da argumentos, por lo que parece más una diatriba propagandística de empresas de transgénicos que científicos presentando una posición.






Cuando se intenta obviar o dar por superado el factor de ilegitimidad de origen de la Constitución de 1980, invocando su extendida vigencia y sus numerosas reformas, se oculta parte de la realidad y se actúa de manera partisana.
El mandatario provisional de Brasil, Michel Temer, anticipó hoy que “a partir de cierto momento” no dudará en comenzar a aplicar medidas antipopulares si estas sirven para mejorar el país.