Todo está fuera de lugar. El quehacer político de la información se encuentra en manos de actores mediáticos que han sustituido al periodista profesional y los científico-sociales. Su lugar lo ocupan hombres y mujeres cuyo principal atributo consiste en proyectar imagen, tener cierto dominio del lenguaje y vestir a la moda. Un sinsentido. El conocimiento ha sido trasladado al desván de los trastos inútiles. La osadía de opinar pontificando copa lo cotidiano. Resulta penoso ver a destacados líderes de audiencia, no de opinión, discutir sobre leyes sin saber distinguir entre lo civil y lo penal, confundiendo, además, una querella con una demanda o una estafa con evasión de capitales. Para estos nuevos abogados todo es lo mismo. Asimismo, cuando se refieren al orden económico los gazapos son descomunales. Confunden balanza comercial con balanza de pagos, crisis con recesión, comercio exterior con exportaciones y crecimiento con desarrollo. Y no digamos cuando se trata de hablar de política. En ese instante se sueltan la lengua, les da igual ocho que 80. No tienen el menor empacho en homologar autocracia con dictadura, democracia con partidos políticos, gobernabilidad con seguridad ciudadana o legitimidad con legalidad. Sus intervenciones se miden por el grado de ignorancia, desfachatez y ridículo. Siguen guiones prestablecidos. Están en todos los medios de comunicación. Radio, prensa, televisión, páginas web y YouTube. Tienen su ranking de popularidad, cuya medida consiste en el número de veces que su intervención es visitada. Cien, 500, mil, 10 mil o 100 mil veces. Tienen un millón de amigos que comparten día a día, hora a hora, minuto a minuto y segundo a segundo, sus sesudas reflexiones sobre el desayuno, su estado de ánimo, su último libro, sus lecturas, sus desengaños amorosos, viajes y particular forma de entender la vida política. En 140 caracteres vierten todo su saber. Un prodigio de síntesis y sintaxis. No tienen límites. De allí su desmesura.
Fueron 2 millones de personas las que el 25 de mayo se manifestaron en 52 países, en más de 430 ciudades de todo el mundo, contra Monsanto. Pero muchísimos más acompañaron ese día y protestan cada día, de muchas formas, contra Monsanto, contra los transgénicos y el robo corporativo de nuestra alimentación. Por ejemplo, la Vía Campesina, que tiene más de 200 millones de miembros y ahora preparan su sexta conferencia internacional del 6 al 13 de junio, en Indonesia. Cumplen 20 años y son el movimiento campesino organizado más grande de la historia y un puntal de resistencia a Monsanto, a los transgénicos y a las corporaciones de agronegocios en el planeta.
Las impactantes actas relativas a la reunión, la semana pasada, del presidente Putin con el Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry, revelan la “extrema indignación” de los dirigentes rusos con el régimen de protección continua del presidente Obama hacia los gigantes mundiales de la biogenética, Syngenta y Monsanto, frente a la inminente ”apocalipsis de las abejas” que, según el Kremlin, “con toda seguridad” puede conducir a una guerra mundial.
El hombre no ha sido siempre un ser racional, ni la historia ha tenido un sentido determinado: cada vez creo menos en las teleologías en historia, ni en la concepción providencialista de Bossuet, ni en el progreso indefinido de la humanidad, de Condorcet, ni tampoco en la “decadencia de occidente”, de Spengler, ni en los avances y retrocesos, de Juan Bautista Vico; lo que sí tengo claro es que el ser humano tiene pasado, es decir, historia, y que el presente es inexplicable sin ella.
“En algún lugar del cielo”, documental que evoca la figura y trayectoria del periodista Augusto Carmona, asesinado en Santiago en diciembre de 1977 por agentes de la dictadura militar, abre este martes 4 de junio, a las 18:30 horas, el tercer ciclo de documentales en la sala Camilo Henríquez del Círculo de Periodistas (
Dirigentes de los sindicatos de los supermercados Unimarc del sur de Chile, funaron la inauguración de la nueva sala, ubicada en el mall La Paloma de Puerto Montt, que empezó a funcionar esta jornada. La acción se realizó ante el anuncio de que altos ejecutivos de la cadena provenientes de Santiago estarían en la puesta en marcha del Unimarc. Según informaron los trabajadores, por la protesta dicha actividad fue postergada.
La puesta en escena nos habla de un hombre de mediana estatura, traje azul, corbata roja con pequeños detalles al parecer albos, su camisa es blanca, luce tenso, su pelo se encuentra perfectamente plateado, está de pie y cumple según los entendidos con la tradición republicana, de dar cuenta de lo hecho durante su gobierno, a todos los ciudadanos.
Longueira tiene la valentía de declararse católico que, según el último censo, es la religión de la mayoría de los chilenos; su modelo de vida lo constituye el santo Josè maría Escrivá de Balaguer, un inquisidor español, amigo del tirano Francisco Franco, y formador de verdugos que torturan a los rojos; dentro de otras actividades, fundó una secta llamada el Opus Dei, que agrupa a empresarios y académicos apitutados de las universidades pontificias.
“Los estudiantes y las familias chilenas sabemos que los problemas en la educación no nacen con este gobierno. Pero también sabemos que esta administración ha tenido tremendas oportunidades para introducir transformaciones profundas al modelo que tanto nos ha endeudado, segregado y maleducado”, es la frase inicial de una carta que dejó esta mañana una delegación de la CONFECH en La Moneda.
Un grupo de diputados de oposición presentaron una propuesta de ley de aborto terapéutico, elaborada en conjunto con Miles-Chile, la que se aplicaría en caso de patologías relevantes de la mujer que hagan peligrar su vida y salud, frente a malformaciones fetales congénitas incompatibles con la vida extrauterina y ante una agresión sexual.