En su reciente Mensaje del 21 de mayo de 2011, el señor presidente Sebastían Piñera cierra su alocución planteándose la inquietante interrogante sobre qué podría desviarlo de su camino. Desde su punto de vista, existen dos amenazas claras: la primera es aquello que llama “el germen de la división y el virus de la beligerancia”; el segundo se resume en un debilitamiento de nuestras instituciones democráticas.
Así llamaba el genial Palomo a la deuda externa, allá por los años 80. Porque cada niño que nacía llegaba al mundo debiéndole algunos miles de dólares a la comunidad financiera internacional. A los mafiosos de las finanzas, para que me entiendas. Hasta que algunos avispados sugirieron los remedios adecuados: entregar el país a cambio de la deuda fue uno de ellos. Renegociar la deuda fue otro: “Como no tenemos ni uno nuestra deuda vale hongo, visto lo cual te pago diez por cada cien, y si no te gusta pierdes todo: ¿de acuerdo? De acuerdo”. Con la renegociación surgieron algunos nuevos ricos que siguen mangando hasta hoy. El país ya no está endeudado, pero los chilenos sí. Y una parte sustancial del patrimonio de todos fue entregado al saqueo de la iniciativa privada.
El liderazgo de
Este subtítulo corresponde a uno de los tantos slogans surgidos de la rebelión ciudadana que, por semanas, ha ocupado la famosa Puerta del Sol.
El 15 de mayo pasado, Reforma publicó un artículo titulado “¿Hay alguien atrás de Javier Sicilia?” cuyo autor, Germán Martínez Cázares (1967), doctor en derecho y político, es un jerarca del Partido Acción Nacional (PAN). Su respuesta: “¡Sí! ¡Ivan Illich!” Tal afirmación requiere algunas precisiones.
Una institución privada chilena se ostenta como dueña absoluta de la herencia de Pablo Neruda. Los inmuebles, las regalías de su obra y hasta el nombre de la pluma comercializada en conmemoración del poeta son controlados por la Fundación Pablo Neruda, dirigida por un personaje de antecedentes inciertos e intenciones oscuras. La fundación benéfica y sin fines de lucro que en sus últimos días el poeta soñó como un paraíso para artistas y científicos, y como un oasis para los mineros, quedó reducida a una opaca empresa que incluso “cede” el nombre de Neruda para que se lo pongan a vinos, chocolates, salas de espera u hoteles.
70 días días en huelga de hambre y están en “grave riesgo”, según su vocera Natividad Llanquileo.
Como la Patagonia,“tiene que haber sido el mundo al día siguiente de la Creación”. Así describen, Linde Waidhofer y Lito Tejeda Flores, a este pedazo de territorio nacional acosado por los mercaderes del negocio energético. En su libro, “La Patagonia Desconocida” llevan al lector a recorrer, apreciar, valorar y “enamorarse” de la austral región. “Es casi perfecta”.Pero ¿está siempre amenazada la belleza? ¿Debe ser la perfección el preludio del saqueo?