La reciente dimisión del Papa, en condiciones de muy oscura claridad, le abrió las puertas a sabias disquisiciones en torno a quién será su sucesor, pero nadie se ha referido al autocrático proceso que permite designarlo. Si más de alguien se ha referido a las luchas intestinas del Vaticano, a los clanes de poder y a los intereses financieros que rigen la opaca vida del Estado más pequeño del mundo, no he leído ni una línea en torno a la total ausencia de democracia que preside a la entronización de un jerarca que preside la vida espiritual de cientos de millones de creyentes.
El primero planchó en las elecciones del domingo pasado en Ecuador y logró ser relecto por una mayoría abrumadora.
Se ha venido desplegando una campaña a fin de despenalizar el consumo de marihuana. La propuesta en su formulación es equívoca e induce a error por cuanto, y sus propulsores no pueden ignorarlo, el consumo de estas y otras drogas no está penalizado.
Cada vez que se produce algún acontecimiento o declaración que tiene que ver con las relacionas entre Chile, Bolivia y Perú, los medios de difusión masiva chilenos, particularmente los canales de televisión, piden su opinión y realizan entrevistas a Iván Moreira y Jorge Tarud, diputados miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores, Asuntos Interparlamentarios e Integración Latinoamericana de la Cámara de Diputados de Chile.
Rafael Correa Delgado, además de ser un líder carismático ha demostrado, durante estos siete años de gobierno, que el apoyo popular a su gestión, en vez de decrecer, aumenta y se profundiza: la Revolución Ciudadana logra consolidarse a raíz del triunfo del Presidente y el Partido Alianza País, el 17 de febrero de 2013.
Es casi seguro que Rafael Correa será elegido presidente en la primera vuelta de estas elecciones, y casi seguramente la inestable coalición plurinacional de las izquierdas que se le opone –y que se opone también a la derecha clásica– obtendrá menos de 6 por ciento de los votos.

