
En Chile no hay hoy una sola oposición sino varias oposiciones al gobierno de Sebastián Piñera. Hay oposiciones que son de orientación neoliberal, otras son anti neoliberales y también las hay anticapitalistas. Tampoco es correcto afirmar que hay una sola oposición política pues existen varias opciones opositoras a la presidencia de la República fuera del duopolio Alianza/Concertación que convocan a amplios sectores políticos y sociales alternativos como el que encabeza Marco Enríquez Ominami, candidato presidencial del PRO y del Socialismo Allendista e independientes. Hay que mencionar también a Marcel Claude, Roxana Miranda, Alfredo Sfeir y Gustavo Ruz. Junto a ellos, se encuentran bregando por instalar candidaturas parlamentarias la izquierda autónoma y Revolución Democrática. Chile vive una severa crisis de representación y vastos sectores y movimientos sociales opositores no reconocen en el actual sistema político referencias y articulación con los partidos tradicionales.

El genial don Pepe Piñera, antiguo falangista – le encantaba gastar dinero de la tarjeta de crédito de su hijo Sebastián en sus viajes a Europa – una vez separado de la Pichi (Magdalena Echeñique), a una edad en que los caballeros con gota no salen de su casa – se dedicó a gozar de la vida, a lo mejor con la condena de su hermano, el obispo Bernardino. Cuando los padres son la “luz de la calle y la oscuridad de la casa” no es raro que sus descendientes, sigan una educación liberal y competitiva, que los lleve a disputarse mutuamente.

La ultra derecha está viviendo días de gloria. Será que los estudiantes le detonan su furia acunada en siglos de dominación al ver la alegría libertaria de quienes salen a la calle y desafían el statu quo.




