
Vivir en Chile debería ser una dicha para todos sus habitantes, sin excepción. Salvo terremotos que nos sacuden cada tantos años, tenemos un territorio de múltiple y bella geografía, acompañada de variados climas que muy rara vez se manifiestan extremos. Poseemos recursos naturales abundantes, valles y montañas, más de seis mil kilómetros de costa, buena agricultura y ganadería. Entonces ¿por qué un sector minoritario de los chilenos vive en la opulencia y el resto al tres y al cuatro, al crédito y con la única esperanza de obtener la Lotería para poder alcanzar una vida plena?
La noticia aparecida en El Mostrador, dando a conocer que el ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre “metió el dedo en la llaga del arribismo en el sistema educacional, etcétera, etcétera”, ha sido reproducida en Internet como si fuese la novedad del año, aplausos de por medio para el Mesías. Al mismo tiempo, el ministro aparece en la portada de La Segunda junto a su hijo, al cual le dan dos páginas para mostrarlo como uno de los héroes juveniles de la solidaridad con Valparaíso. El joven actor aprovecha la ocasión para mandarse una frase para la galería: “ser rebeldes es tener pataletas, nosotros somos críticos” ¿Casualidad tanta tribuna pública para posesionar desde distintos ángulos la marca Eyzaguirre? ¿Pisará la Confech, la Ase y la Cone el palito, como cuando lo pisaron en el pasado y el ministro Bulnes los desmovilizó? Disculpen el chilenismo, pero tendrían que tener “del año que les pidan”, o pertenecer a los mencheviques socialdemócratas de la Nueva Mayoría.
Camila levanta su puño, Karol aparece en afiches, un diputado se despacha una arenga que humillaría a la de Arturo Prat, pero luego se agacha como casi todos, el PC hace un corto que no dice nada en bocas de sus más mediáticas personalidades.
Las “advertencias” al gobierno chileno que formuló el embajador norteamericano Michael Hammer en una reunión de empresarios, constituyen, sin ninguna duda, una intromisión en la política interna de nuestro país y un agravio a la soberanía nacional. Fueron hechas, además, en un momento particularmente inoportuno, lo que les da carácter de verdadera provocación.


El nuevo rumbo ejerce el gobierno sin consenso de las masas, es decir, sin construir ni ejercer su hegemonía. Lo mantiene en el poder el uso de la fuerza y la sumisión a los intereses extranjeros. En este artículo analizamos algunos elementos recientes de la coyuntura política nacional relativos a la correlación de fuerzas internas.

El 6 de mayo pasado la Comisión de Evaluación Ambiental de la Araucanía aprobó por seis votos contra cinco el proyecto hidroeléctrico Tacura, planeado en la zona de Melipeuco. Entre los cinco votos de minoría estuvo el del Intendente de la Región, Francisco Huenchumilla, quien estimó necesaria para resolver el tema la realización del proceso de consulta a las comunidades mapuche establecido en el Convenio 169 de la OIT. Los seis votos aprobatorios fueron Seremis integrantes del gabinete regional, es decir altos funcionarios públicos de la exclusiva confianza de la Presidenta Bachelet.
Una campaña presidencial lánguida y sosa. Ahora la mueven las revelaciones que se hacen con respecto al entorno más próximo al gobierno sobre un supuesto pago de 12 millones de dólares para gestionar un proceso de sometimiento a la justicia para los hermanos Calle, alias “Comba”, parte de los rastrojos, alias “cuchillo” y el “Loco Barrera”.