
La feminista estadunidense Nancy Fraser viene alertando sobre los problemas derivados del neoliberalismo progresista, que identifica con los gobiernos de Bill Clinton, Tony Blair, el socialismo francés y sus sucesores como Barack Obama (goo.gl/4GGTbX). En su opinión, combina políticas económicas regresivas, liberalizantes, con políticas de reconocimiento aparentemente progresistas. Se trata del multiculturalismo, el ambientalismo, los derechos de las mujeres y LGBTQ.
Ya se nos viene la sentencia de La Haya en un juicio entablado por Bolivia al que Chile ha sido obligado a comparecer. Lo más probable es que, como hemos escrito aquí muchas veces, La Haya pida a las partes CONVERSAR sobre un tema acerca del que hemos venido conversando en el último siglo.
Decía Groucho Marx que nunca pertenecería a un club que le admitiese como socio. Desgraciadamente, la boutade marxista tiene una lectura en la Unión Europea porque, tal y como están las cosas, Polonia y Hungría tendrían ahora mismo dificultades para entrar en un club del que ya forman parte.
“Esta violencia es indignante e inaceptable. ¿Qué pasa con estas personas?, ¿tiene que morir alguien para que reaccionen? Tal como anuncié, la próxima semana presentaremos proyecto de ley urgente para expulsar a los violentistas de nuestro sistema escolar y proteger a la comunidad escolar”.
Condenar a Venezuela se ha convertido en casi el obligatorio peaje que se cobra para transitar, poder ser admitido y considerado un demócrata en el club de los puristas. Unas gotas de sangre ideológicamente condenatoria debe ser entregada en los tiempos actuales, y la natural foto mercurial condenando todo lo que sea, huela, y se parezca a chavismo.
Me duele poner este título. Nada más lejos de mi alma catalogar así a los sectores humildes que votaron por Piñera. Ellos no tienen la culpa de ignorar la realidad. Su voto es solo expresión del fracaso de los que durante toda una vida intentamos crear una sociedad en que fuéramos más felices. Ahora, los que no tienen nada, votan por la minoría que les ha quitado todo.
Aunque mejor decirle ¡Almagro, Go Home ! Así, en ese idioma, porque es el único que de veras entiende a la luz de lo que ha sido su conducta al frente de la tristemente célebre Organización de Estados Americanos, la OEA.
En su defensa de la desatinada causa del Brexit, la primera ministra Theresa May acaba de recibir un fuerte revés de los 27 socios europeos en la cumbre de Salzburgo.
En algún momento del desarrollo de los procesos políticos, la muchachada que fungió como dirigentes estudiantiles y movilizó a miles –quizás millones- de jóvenes a lo largo y ancho del país, llevó adosados a sus espaldas ciertos carteles propagandísticos electoreros que les convertía en futuros altos administradores de la nación. Hubo miles de ciudadanos que creyeron, a ojos cerrados, que ese era el ansiado recambio que la izquierda venía añorando desde el triunfo del NO el año 1988.