
Cada 8 de marzo es para mí un dolor hondo como quebrada cordillerana. Porque la tragedia vuelve a arderme como vaginitis por coito obligatorio. Cada 8 de marzo se clavan mis pies con clavos a la manufactura asalariada como empleada del patriarcado capitalista en una interminable línea de producción. Porque aunque hoy, el 8 de marzo se ha convertido en el día dedicado a la manicure y el masaje, yo no olvido que esa misma estructura que lo paga, es la que quemó a 123 niñas-mujeres de entre 14 y 23 años, inmigrantes y pobres que confeccionaban lindas camisas para el varón moderno de principios de siglo XX en Nueva York. No olvido que ellas luchaban por mejores condiciones laborales y que fueron sus cenizas las que dieron vida al Día Internacional de la Mujer Trabajadora que quedó resumido, en un por supuesto comercial, Día de la Mujer.
Un tribunal examina ilegalidades de dos, tres o más grupos económicos. Se oyen opiniones sobre los hechos.
La presidenta Bachelet navegó por aguas turbulentas durante 2014. Enfrentó una obstrucción al borde de la sedición de la derecha, que controla casi todos los medios de comunicación del país, un regalo de Pinochet.
Hay un viejo chiste gallego que cuenta que un también viejo almacenero, de mal genio, todas las relaciones con los demás las hacía sólo ¡por joder!, porque le gustaba joder la cachimba, como decimos en Chile, y joderlos a todos, a los que venían a comprar al almacén, a sus empleados, a sus vecinos, a sus familiares. Era tal su jodedumbre que, al final de su existencia, pidió, desde su última cama, comer algo de queso antes de entregar su alma al demonio. Cuando cortésmente le trajeron el queso pedido, simplemente lo rechazó de un tirón “porque lo que me trajiste no es queso, es jabón”, “lo que me habéis traído, en mi lecho de muerte, es jabón”. “¿Cómo va a ser jabón”, le retrucaron sus familiares y mozos, “Si lo hemos sacado del mismo aparador en que Ud. guarda el queso que vende…Es queso, señor, de los que Ud. prepara y pone en venta!” Porfiado como el que más, el almacenero no tomó bocado y volvió a la nada sin probar queso alguno, “que no lo es”, sabiendo que lo que se le ofrecía era precisamente queso y del bueno…Todo ¡cómo sería! por joder a los de casa, a los mozos, a los vecinos que habían llegado a compadecerse, a todos. ¡Por joder!
Es curioso que tanto parlamentarios como personeros de gobierno y, por supuesto, los del ámbito privado, especialmente todos los que se encuentran involucrados en actos de corrupción, han calificado éstos, sólo como irregularidades y, en última instancia, que sólo corresponderían a operaciones reñidas con la ética. Sobre la ilegalidad, absolutamente nada.
Desde el derrumbe del imperio zarista-soviético, Estados Unidos se ha embarcado en una desquiciada carrera por la obtención de cada vez más poder mundial. Para esto ha utilizado su clara hegemonía en los organismos multilaterales económicos y la progresión de su indisputado poder político y militar, con la finalidad de subordinar cada vez más al resto del mundo a sus ambiciosos objetivos imperialistas. Perdió, de este modo, la clara posibilidad de convertirse en un país líder en un mundo unipolar.