Otras cosas no, pero física me pasé estudiando un puñado. Por eso sé, desde que era un pibe, que existen unidades de medida desde antes que a Newton se le ocurriera uno de los misterios más apañaos de la ciencia: el principio de la gravedad universal. La Revolución Francesa se ocupó, entre otras cosas, de imponer el sistema métrico decimal evitando así una confusión de mil pares de cojones, mira ver. Una roquilla era igual a 1/32 de pinta, o a 1,5 pulgada cúbica. Un pez era igual a 1/8 de pinta lo que daba exactamente 6 pulgadas cúbicas. Un semiard era 1/4 de pinta o sea 12 pulgadas cúbicas, y luego seguían progresivamente la chopine, la pinta, el quade y la velte. Había que saber que la pulgada era igual a 1/12 de un pie-del-rey, que una percha ordinaria era igual a 20 pies-del-rey y una percha del rey, curiosamente, hacía solo 18 pies-del-rey. ¿Y el pie-del-rey? Era igual a 1.728 puntos, o bien a 144 líneas. Como puedes ver, claro como el agua de roca.
Nada se saca con acusarla de esto y de lo otro, la mujer del César dejó hace rato de tener la obligación de parecerlo. Ni el presidente ni su ministro han podido ponerla fuera de la intendencia del Bío-Bío, entonces no veo por ningún lado que los opositores puedan desbancarla, sobre todo porque el delito del cual se le acusa fue una práctica cotidiana en los sucesivos gobiernos concertacionistas, vale decir, ejercer esa malsana costumbre de desviar fondos públicos designados para ciertos fines, hacia otros, con el deliberado propósito de obtener réditos políticos a sus malversadores.
“Si tuviéramos que pasar a retiro a todos los oficiales que cumplieron funciones en
El “despido” de la periodista mexicana Carmen Aristegui como conductora del noticiario estrella de la cadena de radio MVS (FM 102.5 en el DF de México) por presiones del gobierno de Felipe Calderón revela que los grandes medios y los gobiernos de América Latina castigan a los periodistas que se salen del libreto, tal como ocurre en países desarrollados como EEUU y el Reino Unido. Al fin de cuenta, los gobiernos otorgan a los empresarios la concesión para explotar ondas de radio y televisión como ese lucrativo negocio propio llamado “libertad de expresión”.
“El genio de Aristóteles brilla precisamente por descubrir en la expresión del valor de las mercancías una relación de igualdad. Sólo la limitación histórica de la sociedad en que vivía le impidió averiguar en qué consistía, “en verdad”, esa relación de igualdad.”**
La existencia de las Fuerzas Armadas es un pésimo negocio, y no ahora…desde siempre. Es un asunto de ingresos y egresos, así debe ser tratado el tema, mercantil y comercialmente hablando. Eso del valor, el patriotismo, el honor militar, dar la vida si fuera necesario, la honradez, tradición, sus viejos estandartes es sencillamente… polvo en el viento.

“Pasamos por un momento muy oscuro”, me dijo Jorge Arrate, activista político desde hace mucho tiempo y candidato reciente a la presidencia chilena, cuando le pregunté cómo podrían avanzar los ideales socialistas.
La Casa Blanca