Las elites binominales (Alianza y Concertación) se lamentaron de que “Obama no fijara planes concretos para la región en su discurso”. Todos querían algo más. Una dádiva especial, una señal que les permitiera vivir un “feeling” particular que los hiciera sentir que son la elite de un país con un destino manifiesto. Nada, salvo ese Tratado Nuclear que puede dar para lo peor. Eso sí, discursos que permiten descifrar un par de claves de la práctica política contemporánea.
No cabe duda, la obligación de adjetivar las conductas de los partidos socialdemócratas y progresistas como pertenecientes a la izquierda trae consigo ejercicios teórico-ideológicos propios de un malabarismo intelectual.
“El mundo árabe sólo ha conocido una revolución, la revolución nacional, en la que confluyeron algunas otras: intelectual (nacimiento del individuo y de la persona), social (nacimiento de la democracia), económica (nacimiento del cálculo social y de la preocupación por la producción): pero, debido a esta confusión de objetivos y aspiraciones, ninguna de ellas se ha realizado verdaderamente.”
Leí que en mi querido país –absolutamente desconocido para usted- dijo que “no debemos vivir atrapados en el pasado”, algo que al parecer usted hace muy bien. Debo decirle que el mismo día de su visita a Chile supe, por medios chilenos, la verdadera suerte de amigos y compañeros muy queridos de Temuco, que hasta ahora estaban (como muchos otros chilenos) desaparecidos.
Ayer fue un día largo. Atendía desde el mediodía las peripecias de Obama en Chile, como había hecho el día anterior con sus aventuras en la urbe de Río de Janeiro. Esa ciudad, en brillante desafío, había derrotado a Chicago en su aspiración a ser sede de la Olimpiada de 2016, cuando el nuevo Presidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz parecía un émulo de Martin Luther King.
El terremoto grado 9 que asoló a Japón se hace sentir mucho más allá de las fronteras de esa nación, no sólo por un sentimiento de solidaridad mundial con el dolor de su pueblo,sino porque impacta también en otros sucesos de alcance internacional. A los efectos del terremoto se suma el verdadero juicio a que se está sometiendo a la energía nuclear como panacea para evitar la contaminación de las otras fuentes energéticas y eso incide en los acontecimientos de Africa del Norte y Medio Oriente,a lo que se agregan las candentes acusaciones libias al presidente francés,que quizás podrían hacerse extensivas a otras personalidades.
Antes de ser lo que es ahora, este país fue el sueño delirante de la derecha.
Obviamente, abiertamente excitado, orgulloso, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera nunca había sonreído tanto como cuando ejerció el papel de anfitrión de su colega norteamericano, Barack Obama. Somos casi lo mismo, dijo a la prensa:
A estas alturas, a nadie debiese sorprender que el presidente de Estados Unidos decidiera realizar en Chile un pronunciamiento – en inglés – sobre Latinoamérica. Sin entrar a analizar el discurso en sí mismo. Presentaré aquí algunos precedentes que pienso le permiten a Obama decir que Chile es un modelo a seguir:
Cuando Barack Obama desembarque en Chile el próximo lunes en una visita de 24 horas, algo crucial va a faltar en su agenda. Habrá mariscos suculentos y discursos que elogien la prosperidad de Chile, acuerdos bilaterales y encuentros con los poderosos y los pomposos, pero no hay planes, sin duda, de que el presidente de Estados Unidos tome contacto con lo que fue la experiencia fundamental de la reciente historia chilena, el trauma que el pueblo de mi país padeció durante los casi 17 años del régimen del general Augusto Pinochet.