Como latigazos de sombra pasan los días que aproximan un nuevo aniversario de la matanza.
Archivo periodístico 2005–2019
¿Cuál va a ser la reacción de la población de las naciones árabes ante los ataques de la coalición occidental compuesta por EE.UU., Francia e Inglaterra que dice atacar Libia por “razones humanitarias” y querer expulsar a Kadhafi?
Es incomprensible e inaceptable, que el tema indultos a los militares se coloque sobre la mesa de estos tiempos. Las Fuerzas Armadas tienen un largo listado de causas pendientes con la justicia, muy poco ha cambiado desde el día en que los militares abandonaron temporalmente
Se ignora a qué viene Mr. Obama a Chile: para algo bueno, no será. Como saben de sobra los desharrapados del mundo, por donde pasa la sombra del Air Force One sólo queda una más que explicable pavura.
Es probable que el coronel Muammar Gaddafi pierda el poder en los próximos días. Las fuerzas dispuestas en su contra son demasiado poderosas, y su propio respaldo político y militar es muy débil. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia difícilmente permitirán que se dé un impasse en el que él se mantenga en Trípoli y partes del oeste de Libia en tanto los rebeldes se afianzan en el este del país.
Chile necesita de una expresión vanguardista que se ofrezca como alternativa y marque diferencia de la centro derecha y del centro izquierdismo. Las expresiones políticas representadas actualmente en el Gobierno o el Parlamento se favorecen de un sistema electoral que los privilegia y han administrado, por igual, los intereses económicos que los grandes empresarios e inversionistas extranjeros les delegan en uno de los países más desiguales de la Tierra.
Para que estemos claros de entrada, Muammar Gadafi no es mi taza de té: hace décadas que le tiré la cadena a los líderes providenciales, insustituibles, mesiánicos, infalibles, eternos. Mi compromiso político no tiene nada que ver con la iconografía critpto-religiosa que adoran los creyentes en el dios mercado y los practicantes del culto a la personalidad. Ese tipo de zigotos me la suda, los de “izquierda” y los de derechas.
El poderío y la energía nuclear suscitan una nueva gama de riesgos “sistémicos” inéditos, tanto por el tipo de peligros que implican como por la amplitud de los mismos. El Estado japonés lo ha vivido en carne propia por segunda vez. Los intereses geo-económicos lo hicieron olvidar las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. La nación vencida se puso bajo el paraguas protector de la potencia imperial norteamericana y decidió constitucionalmente dotarse de energía nuclear “con fines pacíficos”. Fue imposible. La tecnología atómica está marcada por los impulsos mortíferos de la guerra y la tecnociencia, además de los imperativos capitalistas de producción depredadores de la naturaleza.
En estos amargos días vimos las imágenes de un terremoto que alcanzó el grado 9 de la escala de Richter con cientos de fuertes réplicas, y un Tsunami de 10 metros de altura, en cuyas olas de oscuras aguas decenas de miles de personas eran arrastradas entre autos y camiones sobre edificios de viviendas e instalaciones de 3 y 4 pisos.
Los grandes desafíos de los años sesenta tienen una fecha memorable: el 1 de enero de 1959, cuando la Revolución Cubana propuso otro horizonte a los latinoamericanos. En un continente plagado de dictaduras —muchas de ellas una asociación ilícita entre militares corruptos y empresas estadounidenses— Germán Arciniegas había registrado esa odiosa realidad política en su influyente y censurado libro “Entre la libertad y el miedo”.