El pasado 30 de septiembre aviones estadunidenses no tripulados bombardearon dos vehículos que circulaban por una carretera de Yemen, dando muerte al clérigo Anuar al Awlaki y a quienes viajaban con él, en lo que se ha catalogado de un acto de combate al terrorismo.
Un gobierno que se adscribe a la doctrina neoliberal tiene como norte permanente el desarrollo económico, que solo se logra en la medida que paulatinamente toda la sociedad se convierta en una compleja red de mercados.
El control de las armas y del pensamiento global permite a los potentados explotar directa o indirectamente la naturaleza y la humanidad. Quienes se lo impiden son eliminados.
Garantizar el derecho a la educación sin costo parece ser un despropósito, así lo han dejado ver las autoridades de gobierno justificándose de las demandas que más de medio Chile reclama. Los estudiantes serían unos irresponsables que están exigiendo algo imposible para un país como el nuestro, a pesar que en países vecinos equivalentes eso se da en forma natural, eso de garantizar el derecho a la educación, ese algo que sin embargo fue posible en el pasado, en un Chile mucho más pobre que el actual.

Un artículo publicado recientemente en”El Mostrador” –“
Con mucho aspaviento el Ministro del Interior Sr. Hinzpeter anunció un proyecto de ley contra el saqueo, que condenará con largas penas de cárcel a todos los saqueadores. Esto me alegra porque por fin se va a terminar, pienso yo ingenuamente, el más grande de los saqueos que existen en Chile: el saqueo del cobre.
Nuestro Ministro del Interior, fiel a su formación militar, imagina que matando a un par de jóvenes encapuchados se terminarán los desórdenes y los daños a la propiedad. Olvida que ese tipo de política sólo conduce a guerras eternas y que también hay una versión humanista de la consigna “se mata la perra, se acaba la leva”.
Son muchísimo más los chilenos que le perdieron completamente la confianza a Sebastián Piñera y que ya no expresan confianza alguna en que su gobierno pueda mejorar. A pesar de que dos connotados demócrata cristianos le auguraron una buena gestión, la verdad es que ya ni entre los integrantes de su gabinete se le reconoce condiciones de estadista o, siquiera, de líder.
Pongamos por caso que a falta de alguien más idóneo, que cumpla con las exigencias que debería tener un candidato que represente a quienes se oponen a la derecha, sea la ex presidenta Michelle Bachelet la que asuma en desafío y se presente a la reelección.