El próximo 9 de abril se cumplen 64 años del asesinato de mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, que con la connivencia de la oligarquía colombiana se llevó a cabo a manos de la CIA, en desarrollo del complot que denominaron “Operación Pantomima”[1]
Archivo periodístico 2005–2019
A raíz de la cuarta Cumbre de los BRICS realizada el 28 de marzo en Nueva Delhi, la información difundida por los grandes medios se centró en el papel de los países emergentes en el nuevo mapa geopolítico global y en la decisión de crear un banco de desarrollo del sur para financiar obras de infraestructura y potenciar la investigación, que en el futuro puede ocupar el lugar del Banco Mundial. Con mucha menor visibilidad, el encuentro significó un salto en la cooperación entre dos de los emergentes, Brasil e India, en el área de la industria de defensa.
Estoy inserto en las grietas de Chile. Vivo en uno de sus ghettos, un condominio de Ñuñoa, he visto el malestar de los estudiantes y de la sociedad chilena y no me sorprende esa actitud señor Jorge Edwards.
Al observar el panorama internacional se observa un mundo sumido en una cultura global neoliberal impuesta por el Shock, cuyas características centrales resultan ser el consumismo hedonista, la exacerbación narcisista (individualismo), la seducción y la frivolidad como clima generalizado, multiplicado al infinito por los medios. Un mundo paradojal, pues – contrariamente a lo que parece – vivimos una cultura híper masificada en la cual los más originales “modos – de – ser” están prescritos por la publicidad. Un mundo en que, tras la ilusión de “democracias neoliberales”, lo único cierto es que el “Estado Mayor” de los ejércitos sigue decidiendo el curso de los acontecimientos: Aquí, en Israel, en Washington, África o Pekín.
La muerte de un carabinero, que automáticamente es atribuída a un cobarde (palabras del Director General de Carabineros, General González) sin que exista una evidencia de como sucedió, no debe ser la razón para que se desencadene una violenta venganza racista sobre el pueblo Mapuche.
Las escenas fílmicas de la matanza en Libia, que comienzan a conocerse, indignan por la ausencia total de humanismo y las groseras mentiras que sirvieron de pretexto para invadir y apoderarse de los recursos naturales de aquel país.
La polémica despertada por el intento de distorsión histórica de designar en textos escolares chilenos al gobierno que rigiera a Chile entre los años 1973 a 1990 como un régimen militar en vez de la designación que claramente le corresponde, el de una violenta y criminal dictadura militar, recuerda a los intentos de la dictadura de A. Hitler y el nazismo alemán de comenzar a ocultar las masivas atrocidades y los crímenes por ellos cometidos ya el año 1942, con mucha anterioridad a su derrota militar de Mayo 1945.
Hoy se acepta a la democracia como una aspiración universal pese a que gran parte de la humanidad ni remotamente vive bajo este régimen, así como bien poco la practican tantas naciones que la proclaman en sus lineamientos institucionales.
George Orwell acuñó la neolengua en 1984, su anticipada distopía. El Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las Bellas Artes, tenía en su fachada a lo menos tres consignas: “La guerra es la paz”, “La libertad es la esclavitud” y “La ignorancia es la fuerza”. Había otros ministerios, el de la Paz, para los asuntos de guerra, el Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden, y el Ministerio de la Abundancia, para los asuntos económicos.
Los viejos y también algún nuevo pedazo recién llegado, intentan hacer (re) flotar la Concertación, haciendo correr la voz que ahora se trata… todos contra la derecha. Nada más democrático y amplio que la nueva izquierda en estos tiempos.