No bien se acerque octubre, todos los interesados en las elecciones tratarán de hacer de Chile el remanso de paz que tanta fama tiene en el exterior. Ya se comenzó a cubrir el paisaje urbano con curiosos afiches de candidatos aparecidos de la nada. Pero algo extraño pasó sin que nos diéramos cuenta: los partidos políticos desaparecieron. Como para no despertar sospechas, los partidos y coaliciones políticas, que tan mal paradas salieron de las movilizaciones del año pasado, se lanzan a la caza de los votantes con risas bobas en las fotos y mentiras alambicadas en la boca.
Estamos por cierto familiarizados con el concepto de lumpen proletariado o simplemente lumpen, en referencia a esos sectores marginales y degradados de su condición laboral que generalmente por su carácter venal juegan un rol contrarrevolucionario, pero ¿qué hay de esos sectores degradados de la burguesía o pequeña burguesía que a veces también terminan en el filo de la navaja de una marginalidad, también muy cercana a la criminalidad o la corrupción? ¿O de aquellos que incluso sin ser marginales operan con la lógica de sacarle desvergonzadamente provecho a los demás?
Nada nuevo se puede esperar de los actores sentados en el actual patio de la oposición…nada nuevo.
Miles de personas participaron en el Día de los Trabajadores, en una marcha de solidaridad en Nazaret el sábado (28 de abril), pidiendo por la justicia social, la paz y la igualdad. Participaron miembros del Partido Comunista de Israel (PCI) y activistas de Hadash, entre ellos los miembros del Parlamento(la Knesset), representantes de Hadash (Frente por la Paz, la Democracia y la Igualdad – Partido Comunista)
La corrupción de la política tiene su correlato en la descomposición de nuestros referentes sindicales. La misma forma en que se toman decisiones en los partidos y la falta de representatividad de los mismos se reproduce en la Central Unitaria de Trabajadores y otras mínimas expresiones de los trabajadores chilenos.
Más de un año de movilizaciones. Dos ministros de Educación depuestos de su cargo. Cientos de escolares expulsados de sus colegios y otros tantos profesores despedidos arbitrariamente de su trabajo. Miles de jóvenes que han conocido por primera vez los calabozos de las comisarías, los gases lacrimógenos, los balines, los bastonazos, el agua de los guanacos.
El artículo más demoledor que he visto en este momento sobre América Latina, fue escrito por Renán Vega Cantor, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá y publicado hace 3 días en el sitio web Rebelión, bajo el título
Ambas posiciones la dejan frente a consecuencias duras y enormes responsabilidades. Después de 21 meses de trabajo especialistas de la Royal Society de Londres llegaron a la firme conclusión de que vienen años oscuros para la humanidad y que para enfrentarlos hay que estabilizar la población y reducir el consumo mundial (1).
A todas luces los 700 millones de dólares destinados a la educación que se recaudarían con la reforma tributaria regresiva transformada en lucha épica por Piñera contra los sectores más conservadores y neoliberales de la Alianza son una burla. Pero es la única manera que tiene el gobierno de los empresarios de atrapar incautos, ganar tiempo y seguir con el neoliberalismo.
El modelo chileno fue desnudado el 2011 por los estudiantes. Las protestas sociales cogieron desprevenidos al gobierno y a la clase política. En el último quinquenio, Chile se había desacoplado de la mayor crisis económica occidental de posguerra, con un crecimiento del PIB de 60%, e incluso con un vigoroso 6% en el año mismo de esas movilizaciones.