Participando o no de sus ideas, siempre estimé que los buenos políticos eran aquellos que tenían ideas sólidas, ejercían un liderazgo en la sociedad y se comportaban consecuentemente con lo que sostenían.
Archivo periodístico 2005–2019
Participando o no de sus ideas, siempre estimé que los buenos políticos eran aquellos que tenían ideas sólidas, ejercían un liderazgo en la sociedad y se comportaban consecuentemente con lo que sostenían.
La entrevista que el ex presidente chileno Patricio Aylwin concedió al diario español El País abrió una suerte de caja de Pandora de la que salen asuntos del pasado que se relacionan con los actuales, se proyectan sobre la realidad política del momento y sobre las próximas elecciones presidenciales chilenas.
Estados Unidos, la OTAN y sus empresarios globales han decidido y están ejecutando la conquista paulatina del planeta esta vez tras los recursos naturales en vías de agotamiento. El General Wesley Clark, exjefe de la OTAN, declaró que Estados Unidos ya el año 2001 tenía el plan para invadir 7 países, Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. La defensa antimisiles en Europa y los barcos de guerra en Asia Pacífico son parte de lo mismo.
Europa se precipita a salvar los bancos privados españoles que según Zapatero, -no hace mucho-, eran los mejores del mundo.
Dirán algunos que la izquierda no existe, que se fue para tratar de hacer sobrevivir a la moribunda Concertación, que la izquierda está en sus casas o muy dispersa. La verdad es que nunca como ahora los hombres y mujeres que han sostenido siempre que es posible dar por iniciado un nuevo modelo de país, están en inmejorables condiciones.
Tras una prolongada agonía del modelo de democracia de elites que se había mantenido y que persistirá por algún tiempo, la sociedad percibe que la realidad política se ha modificado profundamente tras la llegada a La Moneda de los responsables del orden productor de malestares e injusticias y el alejamiento de quienes lo administraron por casi 20 años.
Conocido es por todos el artículo escrito por mi muy buen amigo don de Larra, en donde la sociedad y un baratero dialogan ad portas de la sentencia de muerte del segundo. Hoy, a pocos días de la resolución final del “caso bombas”, no puedo sino concluir que durante los meses de la investigación se ha mantenido una situación similar y diferente a la vez. ¿Cómo puede ser esto? No es difícil comprenderlo si buceamos un poquito más en el asunto: muy por el contrario del caso presentado por don de Larra, no es ya por medio de un artículo de costumbre, sino por un periscopio ahumado y deforme llamado televisión, en donde se nos presenta una situación similar, en donde un montón de ciudadanos son impugnados por un golem denominado “sociedad” en relación a ciertos bombazos acaecidos durante los últimos años en las calles de nuestra capital republicana. Aquí, a diferencia del caso que el español intenta presentar, no hay diálogo sino monólogo. Lo que aquí se puso en juego no es una conversación, ni siquiera desequilibrada, sino un monólogo en vivo y en directo de un dragón de tres cabezas, un reptil ciego, sordo y mudo, al cual no le tirita la pera al momento de llenarse la boca con laureles, ni negarlo todo, ni rezongar con mala cara ante el actuar de una temerosa y por rara vez lúcida muchacha violada que se llamó alguna vez Justicia, al absolver a los acusados, mientras procura mantener empañado con humo y azufres el periscopio espectacular satelital.
Una onda “republicana” recorre la política chilena. Aunque nadie ignora que el último republicano -y heroico defensor de sus instituciones- fue el presidente Salvador Allende, ahora debemos soportar que cualquier politicastro de derecha, centro o Izquierda se proclame “republicano” con impúdico olvido de su pasado o de su complicidad con la actual república oligárquica.
En la discusión sobre financiamiento de la educación superior ha aparecido un nuevo distractor: echarle la culpa a los rectores del CRUCh porque las carreras que dictan sus instituciones serían muy largas.
Con mucho desagrado me he enterado sobre el homenaje a un personaje que traicionó a su propio país al obedecer a sus amos imperialista y, de paso, llevar a cabo un golpe de estado puramente fascista.