El hecho político fundamental e inédito que ha puesto en evidencia la reciente elección municipal en nuestro país no es la alternancia de figuras en las distintas alcaldías sino la enorme abstención que se ha verificado en este proceso. Esta deserción de la ciudadanía relativiza cualquier triunfo electoral y, al mismo tiempo, hace incierta cualquier proyección para el próximo año. Cuando una amplia mayoría de ciudadanos se niega a participar en un proceso electoral, tal y como ha ocurrido, no significa de buenas a primeras, como sostienen algunos, un debilitamiento de la democracia; se trata más bien de una crisis de “esta democracia”
Debo partir por reconocer que no recuerdo una elección de la que esperara menos y me haya sorprendido y alegrado más. Varios son los motivos.
El sábado 27 de octubre pasado se publicó en el diario La Tercera una columna del ministro Rodrigo Pérez Mackenna titulada “La lección de la casas Copeva”, en donde despotrica con suma energía en contra de las autoridades sectoriales de los gobiernos de la Concertación a raíz de las filtraciones de aguas lluvia que sufrieron en 1997 estas viviendas sociales construidas en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
El año 1981 José Piñera, Hernán Büchi y otros conspicuos representantes de la dictadura, instalaron en Chile, sin ningún debate y con el total desprecio de los trabajadores, el actual sistema de ahorro forzoso, que consiste en que todos los meses los trabajadores destinan más del 10% de sus ingresos para una cuenta individual de capitalización, más una elevada comisión para que las AFP administren nuestros ahorros.
El sistema se crispa cuando entra en la zona gris de las elecciones. Afloran las emociones sólo reservadas para los momentos fundacionales, nacimientos, matrimonios, inauguraciones y depósitos en efectivo.
El incendio ocurrido días atrás en un galpón interior de la Academia de Guerra, generó una ráfaga de detonaciones, que provocó pánico entre los vecinos del sector, obligando a la evacuación de los bomberos que intentaban apagar el fuego.
Dicen que en un día claro se ve para siempre, pero al menos en una noche como la del pasado domingo, y gracias a la emisión en directo del programa “Tolerancia 0” en Chilevisión, podíamos escuchar (y en buena medida ver, cuando el juego de las cámaras coincidía con las miradas de los panelistas) una lección de dialéctica y ética que se desarrollaba con el segundo entrevistado, el biólogo y filósofo (esto en orden alfabético) Humberto Maturana. Cada frase y cada pausa o silencio que el pensador entregaba, provocaba una cada vez más molesta reacción de tres de los cuatro “oficiales” que, paradojalmente, le habían planteado el tema de la violencia entre los chilenos.
Banqueros y políticos “ESPAÑOLES”, que vergüenza, para irse del país y el último que apague la luz. El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EE.UU. el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.
Aunque desde 1990 vivo en la comuna de Santiago, siempre he votado en mi pueblo natal de Illapel. Hasta ahora, puesto que hace unos meses decidí cambiar mi inscripción electoral a Providencia, en razón que en esta comuna es donde se libraría la batalla alcaldicia más emblemática de todo Chile.
El llamado a la abstención activa se ha convertido en el foco de interés de las elecciones municipales del 28 de octubre. Ante el peligro de que la abstención supere todos los rangos conocidos, constituyéndose en una manifestación ciudadana de gran significado político, el gobierno y todos los partidos impulsaron una vasta -pero tardía- campaña para llamar a votar.