
El término “negacionismo” se ha acuñado para referirse a los intentos de negar la verdad histórica respecto del genocidio sufrido por el pueblo judío bajo el nazismo, el peor crimen contra la humanidad cometido en la historia. Pero en el fondo apunta a un concepto tan viejo como la misma humanidad: a la idea de que personas, grupos o naciones son muchas veces dominados por la tentación de negar hechos evidentes de su realidad histórica que vulneran gravemente la dignidad humana o la justicia o de atribuirles un significado exculpatorio, con el objeto de percibirse a sí mismos como impolutos.
¡Qué horror, hemos visto muertos cargando adobes! Nada mejor que difunto hacerse el difunto para tener acceso a un jugoso Seguro de Vida, seguir repartiendo cargos en el Parlamento y, además, prepararse para hacerlo con los puestos fiscales, si el azar no le es esquivo a sus candidatos. En Chile no hay muerto malo y en los funerales, el occiso logra reunir más amigos de los que ha tenido durante su existencia. Aún no me explico por qué a los chilenos nos gustan tanto los entierros, con acompañamiento al cementerio incluido; puede ser porque nuestro glorioso escudo ostenta un ave carroñera, el cóndor. El matrimonio tiene un plebiscito revocatorio, el divorcio que, lamentablemente la muerte no lo tiene, de lo contrario todos haríamos la prueba, pues remunera sobremanera ir a la sepultura.

José Miguel Insulza llegó hablando de consensos. Insulza no está de acuerdo con que sea el pueblo quien reformule la estructura política de la nación. Para Insulza no es necesario el desarrollo de una asamblea constituyente, pues Chile no atraviesa por una crisis profunda. Insulza quiere retomar la política de los acuerdos con la derecha, pues a su juicio, es el único camino que garantiza gobernabilidad a un país como el nuestro.




La relación amistosa con enemigos de Cuba y Venezuela que practican sectores extremo derechistas y socialcristianos de Chile es un mal signo para la futura incorporación del país al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ya que para la membresía se requiere el respaldo unánime de los países de la región en la votación que se realizará en octubre próximo. Se añade al problema una actitud confusa del propio presidente Sebastián Piñera.
