Cuando se genera un diferendo a sabiendas que éste no tiene solución, lo que se busca no es la solución sino los réditos políticos que la prolongación de la situación en sí misma pueda proporcionar.
Opinión
Escalona y la ingratitud socialista

Escalona está dolido, muy dolido. El ex candidato a la presidencia del partido socialista cree que sus militantes, dirigentes e, incluso, desde el gobierno le han dado la espalda o como el mismo lo ha catalogado en la prensa: “hubo ingratitud”. Es decir, para el dirigente, los votantes socialistas han sido desagradecidos o en su defecto han desconocido u olvidado los beneficios recibidos. Más que nunca tiene el ceño fruncido, le costó reconocer la derrota y se niega, hasta el momento, a felicitar a su contrincante, Isabel Allende.
Paradojas y cleptocracia

Ningún proceso constituyente puede hacer pie en la misma casta que ha traído las cosas hasta aquí. Un verdadero proceso que intente cambiar algo debería partir por sacar a esa elite que ahora intenta salir de su callejón mediante algún arreglín cupular.
¿A cuál Democracia postulan derecha y empresariado?
“Demasiada democracia es socialismo”, aseguran en la UDI, y a esa opinión se suman algunos de la Nueva Mayoría. Para ellos, la Asamblea Constituyente es un nuevo “asalto al Moncada”.
Chile y Bolivia, ambos ganan
Los chilenos somos unos malagradecidos con el rebelde Francisco Bilbao: sólo hace muy pocos años pudo ser enterrado en su patria. Bilbao, en el exilio, pensó un gran proyecto de unidad sudamericana.
México ¿Ya en la guerra civil?

Una mirada cuidadosa sobre la prensa del sábado 2 de mayo nos hace pensar, con muchos elementos de convicción, que el país está inmerso en una suerte de guerra civil que no se atreve a decir su nombre, pero cuya publicidad nos remite directamente a esa noción, por más disimulos que quieran ocultar la realidad que vivimos. Invoquemos los nombres que nos plazcan, el hecho es que la realidad nos conduce a cada vez a más amplios enfrentamientos entre sectores de la sociedad, si bien, tal vez, todavía no conocemos la intención de todos los participantes.
El “proceso constituyente” y las dudas que apuntan otra vez a la cocina

Si hubiese un concurso –ridículo e inservible– para elegir una frase sempiterna, que en pocas palabras definiera de manera clara e indesmentible a Chile como nación, desde la Colonia hasta ayer en la tarde, sin duda ya habría una ganadora: ‘Chile actual, anatomía de un mito’. La frase, que pertenece a Tomás Moulian, es perfecta de principio a fin. Chile es un país que omite su pasado y no piensa en su futuro, las cosas son las de hoy, y nada más; y es un mito de sí mismo.
El papel de las elecciones en el capitalismo

En los regímenes capitalistas constitucionales las elecciones periódicas sirven a las clases dominantes para elegir cuál sector de ellas gobernará, para seleccionar y renovar el personal gobernante y para medir la temperatura política, es decir, el nivel de conciencia, organización y decisión de los sectores populares. Dado el control por el capitalismo y sus agentes de los instrumentos de mediación –medios de comunicación, academia, escuelas, jerarquías eclesiásticas conservadoras, justicia electoral–, esas elecciones supuestamente democráticas están viciadas desde su origen mismo porque los sectores populares están en ellas en condiciones de inferioridad. Si pese a eso desde finales del siglo XIX los trabajadores han luchado por el voto universal o por elecciones libres es porque intentan siempre luchar incluso en terreno adversario, en condiciones desfavorables, disputar centímetro a centímetro las condiciones de dominación y explotación capitalistas, resistir y defenderse por todos los medios.
¿El fin de un ciclo?
Hace exactamente 42 años en que la historia de Chile (entendiendo por tal el decurso pacífico/adversarial en que los conflictos de clase, se resolvían dentro del marco Constitucional vigente y una democracia proporcional real), fue violentada e intervenida –interna y externamente-a fin de encuadrarla dentro de los cánones del modelo de mercado momentáneamente triunfante (globalización/neoliberal), que se inscribía también, en este histórico y permanente contrapunto; entre la economía capitalista -como actividad global libre y expansiva –(mano invisible de A.Smith ) y los intentos de intervención del (los) Estado (s) como regulador (es) o correctores -dos guerras mundiales mediante- (J.M. Keynes) ante el peligro permanente del laissez- faire de los privados en “bellum de omniun contra omnes”; que es uno de los rasgos y/o contradicciones estructurales del sistema del capital.
