
Hubo un silencio asombrado en la sala de la Asamblea General el lunes cuando el Presidente de EE.UU. Barack Obama advirtió a los dirigentes contra un retroceso a días anteriores a las Naciones Unidas, en los que las naciones fuertes imponían su voluntad por la fuerza a las débiles. Hubo una evidente incredulidad cuando dijo que eran Rusia y China las que querían “volver a las reglas que se aplicaron durante la mayor parte de la historia humana y que anteceden a esta institución”.
“Tontos”, “zurdos”… esos calificativos usó el pontífice para referirse a los chilenos que exigen justicia por los ilícitos cometidos impunemente por algunos sacerdotes. Es el reciente ‘patinazo’ de un ultra nacionalista porteño barrabrava que oficia de Papa.
Las placas tectónicas de la política española están sufriendo agudos desplazamientos con el crecimiento exponencial del independentismo catalán. Que llegue a producirse terremoto, depende en gran medida de la actitud de los gobiernos de Madrid, hoy prisioneros de un radical rechazo centralista hacia todo lo que suene a cambios de fondo, tanto en el terreno social como en el territorial.

Recuerdo que en Chile en los años 60 cuando salió esa publicidad del “mundo de fantasía de Bilz y Pap” que, como se sabe, son dos viejos refrescos que en esos años buscaban rejuvenecerse con un nuevo envase y presentación con el fin de contrarrestar el poder de las bebidas pertenecientes a las transnacionales Coca Cola y Pepsi Cola, no se tardó en el imaginario popular, en trasladar la frase a cualquier situación donde alguien parecía desconectado de la realidad: estaba en el mundo de fantasía de Bilz y Pap.

