
Esta vez las encuestas no se han equivocado, ganó la derecha y vuelve a gobernar Argentina, después de 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
Archivo periodístico 2005–2019

Esta vez las encuestas no se han equivocado, ganó la derecha y vuelve a gobernar Argentina, después de 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

El campo nacional y popular ha sido derrotado por estrecho margen en Argentina. Se vivieron allí doce años de un gobierno que sacó al país de la bancarrota económica, que se confrontó en los hechos con el neoliberalismo en favor de la igualdad y la justicia social, que estabilizó la situación política y que mejoró el nivel de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, la derecha se impuso en las elecciones presidenciales.

Asombra la resolución de nuestra Corte Suprema de ordenar al Gobierno para que éste requiera a la OEA que concurra a los recintos carcelarios venezolanos para observar e informar sobre la situación en que se encuentran dos opositores al gobierno de Nicolás Maduro. Un acordado que ciertamente constituye un agravio al Poder Ejecutivo chileno que es la entidad del Estado que tiene por misión de conducir las relaciones internacionales de nuestro país.
Duele París. Como duelen las miles de víctimas de las matanzas indiscriminadas y los ataques directos, encubiertos o de falsa bandera de gobiernos, grupos terroristas, paramilitares y ejércitos privados de mercenarios en Beirut (Líbano); Ankara (Turquía); Rabaa, Nahda, el Sinaí (Egipto); Mosul (Irak); Raqqa, Alepo, Homs, Palmira, al-Shuaytat, Deir-ez-Zor (Siria); Bamako (Malí); Gaza y Cisjordania y un largo etcétera, Iguala incluido.
ESA FUE LA RAZÓN – inventada – que llevó a la invasión de Irak en 2003. Otra posible mentira fue el 11 de septiembre, cuando fueran destruidas las dos torres del World TradeCenter, que varias fuentes afirman que fue un gran marco de la inteligencia de los Estados Unidos para legitimar la invasión de Afganistán. Siempre es bueno recordar que tanto Saddam como Bin Laden eran amigos de los gobiernos estadounidenses, e incluso fueran entrenados para defender los intereses estadounidenses en el lado oriental.
Desde el exterior uno de los contactos más frecuentes con el país es el que uno obtiene a través de las emisiones de TV Chile. Para quienes seguimos el panorama político seguramente uno de los programas más vistos debe ser “Estado Nacional” y creo que a los que vivimos fuera debe habernos sorprendido las peyorativas palabras usadas en la pasada emisión de ese programa por el Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés en referencia a quienes no tienen casa propia y deben alquilar una lugar para vivir: “pobretones” es la expresión que Valdés utilizó. Por lo demás el deslenguado ministro se refería así a la mayoría de la población chilena, ya que—por lo que yo sé, aunque admito no tener estadísticas a mano—pese a todo el boom inmobiliario en el país sólo una minoría tiene casa propia.
La Falange se convirtió en Partido Demócrata Cristiano, pero este, ¿pagó las deudas contraídas por aquella? ¿Evolucionó hacia la posición que pontificó a viva voz en sus inicios? Me temo que no.
En estos momentos de crisis de las instituciones, en que los empresarios piden perdón por coludirse, miembros del Ejército roban plata de su presupuesto, la iglesia defiende a los pedófilos, se hace fraude en el football y los partidos políticos se pelean por cupos y aportes de las empresas privatizadas en dictadura, los electores tendremos una difícil tarea para decidir nuestros votos.
“Lo que comienza espurio, termina espurio Y esto terminó bien espurio”. La frase del Ministro del Interior Jorge Burgos se refiere al escándalo, otro más, que remece al país esta vez desde el fútbol profesional: su presidente saliendo por la puerta trasera, con destino a USA en medio de un arrebol de sospechas y atributos propios de un delincuente común.
La cristiana Europa y el Medio Oriente musulmán han tenido pésimas relaciones de vecinos. Tras la desintegración del Imperio Turco-Otomano, tras la Primera Guerra Mundial, las potencias europeas y EEUU establecieron su hegemonía en la región. Los países europeos han sido vecinos que nadie quisiera en la casa de al lado: cuando no han estado demasiado ocupados intentando colonizar los países del mundo árabe, se han empecinado en apoyar dictadores “buenos” o en tumbar a los dictadores “malos”, armando a los que consideran sus amigos.