El diario The Guardian de Londres inicia un artículo del sábado anterior diciendo que si usted pensó que Bush fue malo, imagínese cuatro años de Trump: deportando inmigrantes, expulsando musulmanes, marginando a las mujeres, conformando alianzas reaccionarias, amenazando con el empleo de armas nucleares. ¿Cuánto más necesitan conocer las brigadas de Bernie Sanders para estar convencidas de que ahora sólo hay una cuestión que importa: impedir que el personaje se convierta en Presidente de Estados Unidos
. Surge otro grito en la elección estadunidense, ahora dirigido a Hillary Clinton: No le regalen la Casa Blanca a Donald Trump
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El domingo 22 de mayo de 2016 amaneció Santiago de maravillas. Después de días secos el sol volvió a salir y por momentos golpeó fuerte. Villa Grimaldi ya no estaba fría. A pesar de la tragedia, sus árboles añosos se vistieron de luces naturales. 

Explicable que una Presidenta fracasada que dirige un gobierno fracasado, lance la bronca policial en contra de los estudiantes que dan el ejemplo de lo que deben hacer las personas honestas y dignas de este tiempo. Explicable el temor que demuestra Bachelet ante la arremetida heroica de los estudiantes.
El espacio urbano se convierte en la mejor expresión del control que las grandes corporaciones tienen sobre prácticamente todas las actividades sociales y humanas. La ciudad, una construcción esencialmente humana, social, colectiva, pública, reproduce hoy todas las distorsiones y contradicciones del mercado y del capital. La ciudad está entregada a los intereses del mercado, en tanto los ciudadanos pasan a ser consumidores. Los otrora derechos a la ciudad, lugar de encuentro y de libre circulación, pasan a ser hoy productos y servicios sujetos a las leyes del libre mercado.
En América Latina la situación política late con un sólo pulso. Las dictaduras respondieron a un mismo patrón en los sesenta y setenta. Los gobiernos populares que inició Kirchner tuvieron dimensión continental. Ahora se ha dado un golpe judicial/parlamentario en Brasil a partir de una acusación absurda. En Argentina los afanes por incriminar judicialmente a Cristina son tan sistemáticos como faltos de fundamento.

Las primeras medidas económicas anunciadas por el capo golpista de Brasil Michel Temer no han sorprendido, salvo tal vez por su extrema dureza. Confirman uno de los objetivos fundamentales del circo disfrazado de inicio de juicio de procedencia montado por las dos cámaras del Congreso para suspender ¿provisionalmente? a la presidenta Dilma Rousseff y quienes están detrás de la jugada. La luz verde del Legislativo al inicio del impeachment no habría podido darse sin la complicidad del Tribunal Supremo Federal, ni se hubiera podido llevar a cabo sin la campaña contra la supuesta corrupción de Lula, Dilma, y el PT, implementada por la poderosa corporación multimedia Globo y demás medios hegemónicos brasileños.