
La guerra hibrida que vive Venezuela ha tenido en la desinformación y manipulación mediática una de sus principales armas de combate. Leemos y escuchamos mentiras que analistas que nunca han estado en Venezuela repiten tantas veces que se convierten en realidad para la opinión pública:



Y los decés apenas se juntan para un pequeño acto recordatorio, como si fuera el caso del presidente del sindicato o de la Junta de vecinos

La tortura es una deuda no reparada por el Estado, cuyo trauma siempre acompañará a las víctimas. Según estudios, se hereda a futuras generaciones en el inconsciente personal y colectivo. A casi cinco décadas de ocurridos los hechos, el Estado adolece de políticas públicas realmente reparativas. No reconoce al sujeto social que ha sido víctima directa de la tortura, del trauma y el daño.