Comparar a Nicolás Maduro con el gran Presidente Salvador Allende es una exageración mayúscula: Allende buscó siempre el encuentro entre socialismo y libertad dentro del paradigma de la democracia. Durante su gobierno se respetaron los derechos humanos, las libertades públicas y la probidad – nadie robó un peso -, y no hay punto de comparación entre Allende y los tiranillos actuales, sin embargo, fiel a mis principios democráticos y éticos, jamás podré unirme a la clique de Presidentes empresarios – algunos cuyas acciones lindan con la delincuencia – que le dicen “amén” al atrasado mental Donald Trump, al canuto degenerado, Mike Pence, a Mike Pompeo, entre tantos yanaconas y seres miserables que sólo aspiran a robarse las materias primas de Venezuela.
El Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) de 1994, instrumento normativo urbano, es decir, vinculante y obligatorio para todas las municipalidades que conforman la región metropolitana de Santiago, con sus 7.650.000 de habitantes, tiene mayor jerarquía que los Planes Reguladores Comunales (PRC). Allí se establece el Sistema Metropolitano de Áreas Verdes y Recreación que fija cuales son las zonas públicas o privadas no edificables, las que en conjunto generan un nivel adecuado de saneamiento ambiental y de resguardo del bienestar de la comunidad, tal como se ordena en el capítulo 5.2. del PRMS.
Nos encontramos en el peor momento de la izquierda latinoamericana: sin proyectos, sin visión de país, muy lejana del pueblo y, cada vez, más desunida.

Al promediar la tarde del pasado jueves el equipo de comunicación de la presidencia divulgó una foto de Jair Bolsonaro en su lecho de hospital, firmando un papel. A su lado, un señor de traje oscuro, pulcramente afeitado y un tanto regordete, lo contempla con aire compenetrado. Su nombre es Jorge Oliveira, y en una de esas contradicciones típicas de un país típico, es el jefe de la Subjefatura de Asuntos Jurídicos de la Casa Civil. En idioma normal, asesor jurídico, el encargado de la revisión final de lo que firma el presidente.


En todos los conflictos agudos los actores principales son la mentira, la desolación y la muerte: en la Primera Guerra Mundial los sobrevivientes de las batallas tóxicas terminaban con sus rostros destruidos y el sistema nervioso deshecho. George W. Bush ordenaba esconder a los muertos en sacos de basura, durante la sangrienta guerra de Irak, a fin de rebajar el efecto mediático en las familias norteamericanas. Hoy, el Presidente Emmanuel Macron, que no logra detener la ya onceava manifestación de los “chalecos amarillos”, está provocando la aparición de caras rotas, al igual que en la 1ª Guerra Mundial, (en la Plaza de la República el dirigente Gerardo Rodríguez perdió un ojo, en una manifestación, y así muchos casos más). Donald Trump oculta las jaulas donde encierra a los niños centroamericanos.