Andrés Santa Cruz, el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), es decir, el patrón de patrones chileno, se está dando el lujo de lanzar declaraciones insultantes a la clase política en el poder y, sobre todo, a los dirigentes de la Nueva Mayoría: de los políticos, dijo que andaban golpeando las puertas de los empresarios para que les dieran dinero para sus campañas, es decir, metafóricamente, que son verdaderas “rameras” y, a los dirigentes de la Nueva Mayoría, los trató de apitutados, que vivían a costa de los cargos fiscales, tanto ellos, como también sus familiares, lo cual significa que son auténticamente cabrones del Estado.
El Penta Gate se complica cada día más: al día siguiente de la denuncia por parte de SII al fiscal de delitos de alta complejidad, Carlos Gajardo, envió a la policía realizar una diligencia en la casa del ex candidato presidencial en las primarias de la Concertación, Andrés Velasco, que se suma al allanamiento de la empresa Vox Comunicaciones, una de las tantas empresas de Laurence Golborne, así como a las oficinas de ex senador Jovino Novoa. Una acción tan espectacular por parte de la justicia ha permitido que el Penta Gate mantenga la primera plana en las noticias, tanto de Prensa escrita, como de TV y Radio, opacando otro escándalo, igualmente grave, como el de la colusión de los “polleros”, que afecta a miles de consumidores pobres del país.
El anarquismo fue, en su tiempo – en la primera mitad del siglo XX – la expresión del rechazo más radical al capitalismo, al Estado y al clericalismo. Los ácratas soñaban con una huelga general que, de un momento a otro, destruyera toda autoridad; claro que hoy suenan estas aspiraciones como una utopía sin sentido, cuando el reinado absoluto del neoliberalismo reduce al hombre a ser un objeto del mercado. Bakunin, Kropotkin y Malatesta tuvieron, sobre todo en los países latinos, una ascendencia fundamental en el movimiento obrero. La depravación del socialismo a que nos llevó el Estado burocrático autoritario estalinista condenó al olvido a los valientes y soñadores ácratas, de comienzos del siglo XX. Pocos se acuerdan de la Central Nacional del Trabajo (CNT) y la Federación anarquista ibérica (FAI), menos de Internacional de Trabajadores del Mundo (IWW)
Cada año que transcurre los recuerdos de Salvador Allende y de Miguel Enríquez crecen en el cariño respeto y valoración de los chilenos – podría decirse de ambos que son como el Mío Cid, que ganó batallas después de muerto -. Si bien es cierto que no pocas veces discreparon respecto a la forma de defender el gobierno de la Unidad Popular, sobre todo, en el tratamiento de las Fuerzas Armadas, sin embargo, Miguel Enríquez, en las últimas frases de Salvador Allende designó a Enríquez como quien debiera continuar la lucha contra el fascismo, que había traído la muerte y desolación a este país.
CIPER Chile, en una de sus investigaciones en 2013, destapó la olla de quiénes eran los empresarios que financiaban las campañas electorales sobre la base de los famosos gastos reservados. En este país de hipócritas y de “orarables prohombres” la investigación periodística los saca de sus casillas y ahora, por ejemplo, el ex senador y fundador de la UDI quiere acallar las voces de CIPER Chile con el secreto del sumario y amenazas de querella. El único periodismo que soporta la casta política es el de diarios del duopolio – El Mercurio y La Tercera – que, por lógica, informan sólo lo que a ellos les conviene.
El PentaGate cada día amanece con una nueva arista, lo cual me da material para una nueva columna diaria. La verdad es que no callaré hasta denunciar el alto grado de corrupción que tienen nuestras dos castas políticas, que dice relación con los antiguos y nuevos ricos – de la Alianza, como de la Concertación -.
Si bien, durante el parlamentarismo hubo muchos robos, nada comparable con lo realizado por el tirano y ladrón Augusto José Ramón Pinochet – Daniel López, alias para sus negocios sucios – y sus socios y cómplices de la derecha, tanto civiles como militares, que se enriquecieron con el dinero del Estado – muchos de ellos abandonaron a su patrón cuando estuvo en la mala -. Baste la larga cita de casos escandalosos en la dictadura y en la post dictadura para reafirmar este aserto.
El Grupo PENTA es uno de los oligopolios más poderosos y diversificados de Chile: es dueño de la Isapre Banmédica, Vida Tres, Help, Clínica Santa María, Penta Inmobiliaria, Penta Security, Banco Penta y Penta Vida. Sus dueños son Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, amigos inseparables, que se han enriquecido sin límites, en este paraíso de los cacos de cuello y corbata.
Me da risa para no llorar cuando las agencias internacionales califican a Chile como uno de los países más probos de América – la única posibilidad es que las élites de los demás países del área sean más deshonestas que las chilenas -. Si recordamos los hechos históricos, siempre las castas políticas chilenas no han sido un dechado de transparencia, por el contrario, han mostrado un alto grado de corrupción: durante el régimen parlamentario los diputados eran dueños de bancos, de haciendas y abogados de salitreras y, por consiguiente, “su deber” se centraba en servir bien a sus benefactores.