La historia no se repite y el perpetuo retorno no es más que una teoría, tomada por Federico Nietzsche de estudios sobre la tragedia griega, pero los grandes temas siempre permanecen a través del tiempo. Por cierto, el Chile de 1907 no es igual al de 2016, sin embargo, hay temas que de esa época que hoy serían de gran actualidad: por ejemplo, la mezcla entre política y negocios era muy parecida en la época del parlamentarismo (1891 -1925) y el actual presidencialismo, pues los políticos de antaño eran comprados por los dueños de las grandes empresas salitreras, y hoy ocurre lo mismo con SOQUIMICH, los Bancos, las pesqueras, las eléctricas, entre otras.
La broma de pésimo gusto del regalo de Roberto Fantuzzi al ministro de Economía ha servido para que todos los fariseos que abundan en este país se den golpes de pecho en defensa de la dignidad y respeto a la mujer. En días anteriores, unas desafortunadas declaraciones de los candidatos derechistas Manuel José Ossandón y Sebastián Piñera, que relacionaban la migración con la delincuencia, desataron un cúmulo de expresiones hipócritas negando el clasismo y la xenofobia y racismo que caracteriza nuestra convivencia nacional; y así, sucesivos discursos sobre diversos temas que se caracterizan por el doble estándar.
Lucía Hiriart de Pinochet es y ha sido la peor peste que ha caído sobre este país del Sagrado Corazón: siempre se creyó de mejor familia que su marido, el gusano cobarde Augusto Pinochet – lo único pasable que hizo en su vida este carcamal fue el “haberle puesto el gorro” a su mujer con una ecuatoriana – por el solo hecho de haber sido hija de un ministro del Interior del gobierno radical, de Juan Antonio Ríos – dicho sea de paso tenía bastante de mentalidad militarista, pues fue siempre un lame botas de Carlos Ibáñez del Campo – y nunca por méritos propios -.
En cualquier análisis político hay que tener en cuenta algunos hechos básicos: en primer lugar, la Nueva Mayoría o antigua Concertación, cualquiera sea el aspirante elegido va a tener el peso del bajo índice de aprobación del actual gobierno y, en particular, de la Presidente Bachelet. Si revisamos la historia electoral chilena en la mayoría de los casos a un gobierno con bajo apoyo popular le sucede el bloque opositor. (Gobernar es defraudar)
Si retro cediéramos en el tiempo en doce o 15 meses todos los analistas políticos asegurarían que la UDI, electo ralmente, era un partido en extinción: el caso Penta dominaba los titulares y análisis políticos de la época: Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, controladores de Penta, tuvieron que pasar una temporada de 45 días en la cárcel por evasión fiscal y otros graves delitos económicos.
Según Nicolás Maquiavelo, en su libro El príncipe, lo mejor sería reunir ambas situaciones: ser amado y temido a la vez pero, desafortunadamente, esta realidad nunca se da. “La generalidad de los hombres son ingratos, volubles, cobardes ante el peligro y audaces en el lucro”, terminaba sosteniendo el famoso escritor florentino.
En 1907, uno diría casi hoy, la oligarquía, que devino en plutocracia, con muy buena voluntad quiso rendirles un homenaje a los jóvenes estudiantes por su buen desempeño y solidaridad con ocasión del terremoto en Valparaíso, en 1906. Cualquier semejanza con la incorporación de talentosos jóvenes de “Un Techo para Chile” a las candidaturas del bipolio, no es más que una mera coincidencia que sólo seres muy mal intencionados pueden encontrar.
La falacia de la recon ciliación: Augusto José Ramón Pinochet terminó su vida mediocre y cobarde, de puro viejo. Dudo que la mayoría de los chilenos haya gozado, en su decrepitud, de tantos cuidados y atenciones. Como era de esperar, aún en la muerte el tirano siguió provocando el quiebre entre los chilenos. En las inmerecidas exequias, que sólo podrían darse a un hombro probo y honesto, con todo desparpajo su nieto del mismo nombre se dio el lujo de denostar a jueces de la República.
En mi adolescencia había una serie de televisión, lógico que en blanco y negro, llamada El Fugitivo que, junto con Muchacha italiana viene a casarse, eran las telenovelas predilectas del público en general. El protagonista de la primera serie guardaba cierta similitud con el ex Presidente Piñera y también estaba acusado de un falso crimen; en cada uno de los capítulos el fugitivo, luego de ejecutar acciones muy nobles en beneficio de la comunidad, siempre lograba escapar de la justicia en los últimos minutos. Si lo hubieran pillado, la teleserie se hubiera terminado para desgracia de los patrocinadores y de los incautos televidentes.