No todos los carabineros son ladrones, ni todos los políticos son vasallos de los empresarios, asimismo, no todos los curas son pedófilos, pues hay puñado de ellos cumplen con su deber a carta cabal y, además, son honestos con ellos mismos y con las instituciones a las cuales representan.
Nadie puede negar el mérito de Emmanuel Macron por haber llegado a la presidencia de Francia, con el apoyo de un Movimiento de sólo un año de existencia, de ser, después de Napoleón, el más joven Presidente de Francia y sin haber ocupado ningún cargo de representación popular y, sin serlo, supo representar al político no tradicional.
El general Charles De Gaulle convirtió a los Presidentes de la V República en una especie de monarcas, estilo Louis XIV. El debate de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales tenía una cierta majestuosidad que lindaba en modales versallescos: aún hasta ahora se recuerda el debate celebrado entre Francois Mitterrand y Valéry Giscard d´Estaing cuando el segundo le recordó a Mitterrand que “no tenía el monopolio del corazón”, al referirse a la pobreza y a la condición obrera, o el debate entre Mitterrand y Jacques Chirac, en que el primero utilizó siempre el trato de Primer Ministro al referirse a Chirac con el fin de bajar su estatus – Mitterrand era el Presidente de la República y Chirac su Primer Ministro en la cohabitación -. También fue famosa la pataleta del Ségolene Royal, que le dio puntos a Nicolás Sarkozy. Todos estos golpes dentro de una gran hipocresía, pues no en vano los debatientes eran aspirantes a “reyes”.
La agonía de la Concertación, como también de la Nueva Mayoría, no es un fenómeno sólo nacional, sino también a nivel mundial. En todos los procesos electorales europeos, los socialistas están dejando de ser una fuerza importante para hoy ser reducido al tercero o cuarto lugar.
Mauricio Macri es el único Presidente de los países de América Latina que conoce a Donald Trump desde hace varias décadas, debido a que su padre, Franco Macri, especulador inmobiliario en Nueva York, competía en el rubro con el ahora Presidente de Estados Unidos y, como Mauricio Macri ha mostrado su frivolidad, incluso a través de la televisión en el mismo día de su investidura como Presidente, y en fatuidad e ignorancia logra, tal vez, ganarle a Sebastián Piñera, el candidato a la presidencia de Chile.
Las llamadas dos almas de la Democracia Cristiana chilena son incompatibles: el camino propio – en el fondo, por la dinámica de la política, siempre termina conduciendo a este Partido hacia la derecha – y la unión social y política que, necesariamente, lleva a la alianza con la izquierda; estas tesis no pueden convivir en un mismo partido.
La nominada candidata a la presidencia de la república, Carolina Goic, que ha sido confirmada por la Junta Nacional de la Democracia Cristiana, es la mejor salida para ese Partido, en plena decadencia. Esta candidata es atractiva, conciliadora, decente y siempre dispuesta al diálogo y a la apertura.
Los democratacristianos del camino propio son derechistas y no se atreven a decirlo abiertamente. A diferencia de sus aliados, tanto en Europa como en América Latina, en Chile es muy difícil aparecer como partidario de una derecha troglodita, que apoyó incondicionalmente una tiranía brutal, como la de Augusto Pinochet. Se podría decir que son derechistas de corazón, pero se esconden en el centro político, en el camino propio, en el “Vuelo del Cóndor” o bien, en el partido de la vanguardia que pretendía superar el dilema entre el ultra liberalismo y el colectivismo.
Los cien primeros días de un gobierno han sido, por lo general, un indicador de la continuación de un período presidencial. Se dice que aquello que no se inicia con pie firme en los tres primeros meses será, casi imposible, realizarlo durante el resto del mandato.
La ultraderecha francesa tiene una larga historia: desde el antisemitismo, cuyo gran maestro de ese pensamiento era el escritor católico, Eduard Drumont, autor de La Francia judía, hasta el Frente Nacional, de la familia Le Pen, la ultraderecha, en muchas ocasiones, ha intentado apropiarse del poder.