
La película de Matías Lira, “El Bosque de Karadima, no sólo ostenta un récord de taquilla – más de cincuenta mil espectadores en menos de una semana – sino que también se ubica dentro de los mejores largometrajes de todos los tiempos, que obedece al impacto en la sociedad chilena que tuvieron los escándalos de abusos sexuales y de poder del sacerdote Fernando Karadima, párroco de la Iglesia de El Bosque e ícono de la plutocracia chilena, de extrema derecha – los beatos de mierda siempre apoyaron al dictador Augusto Pinochet, además de hacer profesión de odio a los curas progresistas que defendían los derechos humanos -.

YO MANUEL Este espectacular monodrama está de vuelta. Una emocionante historia que conjuga pedazos de la vida de Manuel Rodriguez con la del actor que lo interpreta, en un ejercicio actoral esquizofrénico de alta demanda y un texto que transforma el teatro en ese espacio donde la hipocrecía de nuestro país puede tener al menos reclamo. Asesinado por la espalda, Manuel recuerda hitos de su revolución patriota y pide a gritos saber de su hijo, para que los hijos de sus hijos entiendan su pasión revolucionaria y no sean parte de los traidores que bautizaron la avendida de La Cañada como Alameda Bernardo O’Higgins. Un impredible de la temporada.

MÚSICA:
Las dos Asambleas Generales de Clacso (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) cuando yo lo dirigía, fueron cerradas respectivamente por Álvaro García Linera (en Cochabamba, en 2009) y por Eduardo Galeano (en Ciudad de México, en 2012). Fueron formas contundentes de hacer llegar a los cientistas sociales del continente las expresiones más altas del pensamiento crítico latino-americano contemporáneo.
No es fácil construir un relato histórico sin manipular los hechos desvirtuando la realidad. De allí la importancia de los cronistas. Qué decir de Bartolomé de las Casas y su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, o de Guamán Poma de Ayala y El primer nueva corónica y buen gobierno. Los buenos cronistas dejan huella, sus obras son patrimonio cultural de la humanidad, lectura obligada para reconstruir periodos históricos, dan cuenta de las guerras de conquista imperial y sus atrocidades, describen estados de ánimo de hombres y mujeres inmersos en la pesadez de una historia que los invisibiliza. Son los notarios de los llamados pueblos sin historia, sin pasado, sin memoria, sin derecho a la existencia. Ellos se enfrentan a quienes los aluden para caricaturizarlos, volverlos extravagantes, bárbaros de mentalidad primitiva, homúnculos. Concepto que tanta importancia tuvo en Ginés de Sepúlveda para justificar la esclavitud de los indios, considerados bestias sin derechos.