La violencia urbana y el cambio climático desnudaron como verdugos a algunos instrumentos que las sociedades modernas adoptaron como palancas de su bienestar: las armas ligeras, las cárceles, la gasolina y la ganadería vacuna.
Archivo periodístico 2005–2019
La violencia urbana y el cambio climático desnudaron como verdugos a algunos instrumentos que las sociedades modernas adoptaron como palancas de su bienestar: las armas ligeras, las cárceles, la gasolina y la ganadería vacuna.
El estilo de gobernar de Donald Trump, se encamina peligrosamente hacia un desastre mundial, al buscar una mayor autonomía en su accionar como presidente, respecto de una variada temática política donde se ha mostrado proclive al uso de la fuerza o la agresividad para tomar decisiones. Lo primero que se evidencia es su tendencia narcisista, un rasgo personal que se traduce en una especie de pulsión que lo lleva a imponer sus propias ideas, contrariando incluso a la gente de confianza que él mismo ha nominado en el gobierno. Altos cargos de funcionarios o mandos militares de gran importancia en el manejo de crisis bajo tensión con armas nucleares, han sido cambiados por Donald Trump, nombrando funcionarios más agresivos que podrían alentar su desborde personal, como el nuevo asesor de seguridad nacional John Bolton, quien ha declarado que el desarme de Libia sería la propuesta que Estados Unidos quiere para Corea del Norte.

A pesar de las dificultades que se crearon con la iniciación de ejercicios militares de Estados Unidos y Corea del Sur en mayo de este año, el líder de Corea del Norte, decide continuar con las negociaciones destinadas a terminar con el conflicto que su país tiene con los Estados Unidos.
En junio de 1999 un estudiante universitario llamado Shawn Fanning puso en operación una plataforma para compartir música. La innovación permitía a los usuarios acceder a la música almacenada en sus computadoras en condiciones de reciprocidad. Fanning bautizó su plataforma como Napster, apodo que usaba para burlarse de los hackers.
Este 14 de abril del año 2018, se ha producido una masiva violación a las normas que se supone rigen el nuevo orden mundial. Las normas básicas de la multipolaridad que se adoptaron en la primera década del siglo XXI, han sido violadas hoy día por tres potencias occidentales. Los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.
La automatización preocupa a los economistas desde los albores de esa disciplina. La inquietud es que las máquinas roban o destruyen empleos, con todas sus implicaciones sociales. En su obra, David Ricardo introdujo un capítulo para descartar estos miedos afirmando que la destrucción de empleos se acompañaba a la postre de una mayor creación de puestos de trabajo.
Occidente está en sus últimos intentos de mantener su dominación universal, que mantiene durante 500 años. Dominio universal basado en el despojo (apropiación con violencia), la colonización (hoy colonización económica), la corrupción entramada entre lo privado y el poder político, y la especulación a través del dinero-deuda. Pero esta dominación universal, que cada vez es más evidente, respecto a las herramientas utilizadas, comienza a debilitarse, por la propia esencia del modelo capitalista.

El planeta tierra está a las puertas de entrar en los tiempos del bíblico Armagedón. En otras palabras, hoy existe el grave peligro que se desate la tercera guerra mundial. Y este horrible fenómeno está más cerca que nunca desde el año 1945. Un Estado relativamente pequeño, pero armado con centenas de armas nucleares y también con los cohetes necesarios para trasportar su mortífera carga a cualquier parte del planeta; está enfrascado en una catastrófica disputa con los Estados Unidos.
Un nuevo anuncio unilateral arancelario estadounidense ha vuelto a sacudir las bases del orden comercial internacional. El presidente de EEUU, Donald Trump, declaró el último día de febrero, la imposición de tarifas arancelarias a la importación estadounidense de acero en 10% y de aluminio en 25%. La decisión, acompañada de la consigna “queremos un mercado libre, justo e inteligente”, confirma la postura del mandatario sobre la protección arbitraria y sin cálculo económico de sectores, ramas y empresas estadounidenses frente al orden comercial multilateral.

Se atribuye a Mark Twain la frase la historia no se repite, pero rima
. El 5 de febrero pasado el mercado de valores de Estados Unidos experimentó su mayor caída desde mediados de 2007 y no acaba por recuperarse: ¿esta caída será similar a la de 1987, será seguida por una recuperación rápida, y será vista como un bache en la recuperación de la larga depresión de los 10 años pasados? ¿O será como en 2007, cuando la caída de la bolsa anunció el comienzo del mayor colapso de la producción capitalista mundial desde la década de 1930? O, se pregunta Paul Walder, ¿pudo la economía mundial salir efectivamente de la crisis explosionada en 2008?
Walder escribía en marzo de 2016 que podríamos estar ante el fin de un ciclo estructural provocado por las propias contradicciones internas del capitalismo
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