
La pifia monumental que sufrió el presidente interino Michel Temer en la inauguración de las Olimpiadas de Rio no dejó lugar a dudas sobre la enorme impopularidad que carga él y su gobierno. Y tampoco restan dudas sobre el hecho de que los actuales Juegos Olímpicos se encuentran marcados por contradicciones, fisuras y sentimientos disonantes. Por una parte, existe toda la enorme parafernalia publicitaria que inunda los diversos medios de comunicación y los espacios públicos. En ellos se insiste sobre la unidad de un país y de una humanidad en torno al deporte, la paz, el amor, la unidad y la fraternidad.

En los dos primeros “rounds” el economista neoliberal, ex bi ministro de la dictadura en 1978-82 y “padre” del Plan Laboral y del sistema AFPs José Piñera Echenique arrasó al desinformado periodista Juan Manuel Astorga, que quedó como un niñito tonto e ignorante, pero lo más importante fue que José Piñera dejo “en pelotas” a la Concertación y a la Nueva Mayoría, a la Presidenta Bachelet y al 98% de sus parlamentarios de 1990-2016, que hacen demagogia anti AFPs mientras en el Congreso y sus gobiernos sólo se han dedicado a fortalecer el sistema con fondos estatales y subsidiando ya en US$2.300 millones anuales el privilegiado y deficitario “sistema de reparto” de las FFAA, Carabineros, PDI y Gendarmería (prisiones).





