
Este título resume, con exactitud, las proposiciones de Michelle Bachelet, quien tiene sus principios, pero si no le gustan a Claudio Orrego, ni a Andrés Velasco, debajo de la manga tiene otros. Es capaz, como el mago, de hacer aparecer conejos rojos y, luego, transformarlos en azules; convertir la “hoz y el martillo”, en la “flecha roja” – que, dicho sea de paso, es una imitación de Cruz de Lorena, del gaullismo- flecha roja definida por sus fundadores, como la flecha que supera las derechas y las izquierdas – el cura don Camilo y el alcalde comunista Pepone jamás serán contrariados -.
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