
Todo rey, reina, presidente, presidenta que se respete, tiene que contar con un escudero, consejero, asesor o eminencia gris. Los hay para todos los gustos y ocasiones: Carlos IV y la reina María Luisa tuvieron, como válido a Manuel Godoy, que fue odiado por el pueblo y los llevó al despeñadero en la entrevista de Bayona; se puede decir que fue, gracias a Godoy que América Latina se independizó en 1810; claro que esta es una paradoja, evidentemente. El padre José era llamado la eminencia gris de las monarquías absolutas francesas. El orador Honoré-Gabriel Mirabeau sostenía que se habría podido evitar el costo de la Revolución Francesa si Luis XVI hubiera escuchado sus consejos, pero como Mirabeau tenía muy mala fama , nadie lo escuchaba.








