
El candidato presidencial de la ultraderecha chilena agrupada en la Alianza por Chile, Pablo Longueira, renunció a su postulación con el argumento de padecer ‘una depresión diagnosticada médicamente’.
Archivo periodístico 2005–2019

El candidato presidencial de la ultraderecha chilena agrupada en la Alianza por Chile, Pablo Longueira, renunció a su postulación con el argumento de padecer ‘una depresión diagnosticada médicamente’.
Es un hecho evidente que la oposición ha salido con las tablas en la cabeza en sus andanzas conspirativas en el exterior. Solo han logrado reunirse con la rancia derechista de algunos países. Y ocupar titulares ponzoñosos en los diarios derechistas de esos países.

Al día siguiente de la bajada de Longueira los grupos económicos que controlan el país siguen ahí.

Pablo Longueira es, sin lugar a dudas, el líder más representativo de la UDI popular. Su enfermedad – “humana, demasiado humana” – tiene también un aspecto colectivo – “el hombre y sus circunstancias” – que sólo puede ser explicado por aquello que podríamos llamar su “ethos” fascista, neoliberal, individualista y competitivo.

La frase que titula este artículo pertenece al poeta Vicente Huidobro. En los años 20 la juventud estaba entusiasmada con “el cielito lindo” y el triunfo de los jóvenes turcos, que abrían ese país musulmán al occidente. En 1925, de vuelta a Santiago, luego de una exitosa estadía en París, donde se codeó con lo mejor de la intelectualidad de la época decidió, un buen día, presentarse como candidato presidencial

Los sectores empresariales más lúcidos formulan hoy lo que parece una insólita critica a la generosa política tributaria sobre el cobre implantada por los últimos gobiernos “democráticos” chilenos. La baja tributación que grava a la gran minería cuprera enriqueció al grupo local Luksic (fortuna de 14.400 millones de dólares, según Forbes 2013) y a grandes transnacionales como Anglo American, Barrick y otras, mientras crece la demanda de nacionalización levantada por los estudiantes, compartida por la mayoría de la sociedad chilena y casi todos los candidatos presidenciales que abogan por mejores condiciones de vida para el grueso de la población, principalmente en salud, educación, previsión social, salarios dignos, etcétera.

En EE UU., Goldman Sachs informó recientemente que entre Abril y Junio de 2013 registró un beneficio neto de US$ 1.931 millones de dólares, frente a los US$ 962 millones de dólares que ganó en el mismo periodo de 2012, lo que representa más de 200 %.

Todo podría estar indicando que la Derecha pos primarias está entrando en razón. Una cosa es el “respaldo” que se pudiera tener en el electorado y otra cosa muy distinta es el respaldo que se pudiera tener dentro de los grandes círculos económicos nacionales.

Lo que parece realmente deprimido es un sistema político que se niega a aceptar su derrota en manos de los estudiantes. Lo de Longueira parece más bien el síndrome del que no quiere ser recordado como el otrora imbatible coronel de la ultra derecha que perdió su sexta elección y, en subsidio, acepta ser el que se bajó por atendibles y explicables razones médicas.

Las elecciones primarias pusieron en el debate la pelea por el centro, aquella masa amorfa de habitantes, que profesa llena de orgullo una aversión por la política y sin más, mete a todos en un mismo saco, pero con un tratamiento menos áspero por la derecha.