Nada se saca con acusarla de esto y de lo otro, la mujer del César dejó hace rato de tener la obligación de parecerlo. Ni el presidente ni su ministro han podido ponerla fuera de la intendencia del Bío-Bío, entonces no veo por ningún lado que los opositores puedan desbancarla, sobre todo porque el delito del cual se le acusa fue una práctica cotidiana en los sucesivos gobiernos concertacionistas, vale decir, ejercer esa malsana costumbre de desviar fondos públicos designados para ciertos fines, hacia otros, con el deliberado propósito de obtener réditos políticos a sus malversadores.
“Si tuviéramos que pasar a retiro a todos los oficiales que cumplieron funciones en
El “despido” de la periodista mexicana Carmen Aristegui como conductora del noticiario estrella de la cadena de radio MVS (FM 102.5 en el DF de México) por presiones del gobierno de Felipe Calderón revela que los grandes medios y los gobiernos de América Latina castigan a los periodistas que se salen del libreto, tal como ocurre en países desarrollados como EEUU y el Reino Unido. Al fin de cuenta, los gobiernos otorgan a los empresarios la concesión para explotar ondas de radio y televisión como ese lucrativo negocio propio llamado “libertad de expresión”.
“El genio de Aristóteles brilla precisamente por descubrir en la expresión del valor de las mercancías una relación de igualdad. Sólo la limitación histórica de la sociedad en que vivía le impidió averiguar en qué consistía, “en verdad”, esa relación de igualdad.”**
La existencia de las Fuerzas Armadas es un pésimo negocio, y no ahora…desde siempre. Es un asunto de ingresos y egresos, así debe ser tratado el tema, mercantil y comercialmente hablando. Eso del valor, el patriotismo, el honor militar, dar la vida si fuera necesario, la honradez, tradición, sus viejos estandartes es sencillamente… polvo en el viento.
La única facultad que posee el Parlamento chileno para fiscalizar la monarquía presidencial es la acusación constitucional. Las interpelaciones y las comisiones investigadoras no tienen ningún carácter vinculante, ni menos, imperio. Si no fuera por la institución de la acusación constitucional, el régimen político chileno se diferenciaría muy poco de los autoritarismos que, como en el caso de Egipto, por ejemplo, habían empleado la vía electoral para mantenerse treinta años en el poder.
“Piñera’s a jerk, but he can handle the job”.
Este jueves un sonriente Rodrigo Hinzpeter anunciaba junto al presidente Piñera la promulgación de la ley que creó el nuevo Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Uno pudiese pensar que se trata de otra medida puramente comunicacional, de esas que levantan polvo pero no se diferencian en nada de lo de siempre. Sin embargo esta noticia posee una importancia mayor que la reflejada en los medios.
Como quiera que se analicen los hechos ocurridos en Chile el 11 de septiembre de 1973,la muerte del Presidente Salvador Allende fue un asesinato.