Después de las últimas elecciones presidenciales en Chile la nebulosa se quedó en la izquierda. Ahora, luego de un año y cuatro meses, Sebastián Piñera gobierna sin oposición: el caos se hizo presente en un sector que no tiene un rumbo definido, donde (re) surgen cada cuanto “líderes” que prometen unificar la izquierda y sin embargo, las iniciativas se las lleva el viento y solo declaraciones pomposas quedan.

El temor a Humala es generalizado en la región. Le teme en primer lugar la burguesía peruana y la gente de Lima. Le teme la oposición boliviana. Y le teme buena parte de los políticos e inversionistas chilenos. También las bolsas. Por eso, también, “el susto” de los grandes medios.
Casi como una paradoja, el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet coincide en sus argumentos con la derecha más recalcitrante en contra de la iniciativa de Sebastián Piñera de eliminar el 7% de la cotización de salud a los pensionados más pobres. Tal posición de uno de líderes del grupo Expansiva explica el vacío de conducción y las contradicciones internas en que se debate la Concertación.
El martes 29 de marzo el biministro Golborne denunció con gran inquietud que los hijos del Seremi de Salud de Atacama, Nicolás Baeza, habrían sufrido bullying en su colegio luego de que su padre cambiara la calificación ambiental de la Termoeléctrica Castilla, haciendo posible su aprobación ambiental. Estas expresiones las vertió ante empresarios y ejecutivos en un seminario organizado por el
A menudo se habla de crisis como si fuera algo que practican personas con costumbres exóticas en países remotos. O lo que sufren adolescentes transitivos y no procesos de incertidumbre paulatina que vienen experimentando instituciones y personas en nuestro país.
La llamada “libertad de expresión”, fundamentada en el libre mercado y la propiedad privada de los medios, constituye una de las más grandes rapacerías del capitalismo occidental. Recordando un poco su historia, el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reza:
Escribe Fidel: “Si Gaddafi hace honor a las tradiciones de su pueblo y decide combatir, como ha prometido, hasta el último aliento junto a los libios que están enfrentando los peores bombardeos que jamás sufrió un país, hundirá en el fango de la ignominia a la OTAN y sus criminales proyectos.
El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.
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