El rotundo triunfo que obtenido la presidenta argentina Cristina Fernández en las elecciones presidenciales recientes, fueron el tapabocas que le hacía falta a algunos gobiernos extranjeros, así como a los opositores internos a la gestión de la mandataria.
Lo que se ve en las naciones y naturaleza es obra de los millonarios de diferentes escalones en cada país y continente. Si a alguien no le gusta el resultado que han logrado necesita primero identificarlos como sus constructores para luego luchar por cambiarlos.
Niza. El primero de noviembre se manifestaron en Niza unas 10 mil personas, la mayoría europeos, pero también llegados de todos los otros continentes, convocados por una amplia coalición de activistas y organizaciones francesas, para protestar frente a la reunión del G-20 en Francia.
Desde la soberbia centroeuropea, encabezada en esta ocasión por la canciller alemana Angela Merkel, y por el presidente francés Nicolás Sarkozy, reunidos en Cannes con los macanudos del G-20, con toda certeza, ese promontorio de islotes y templos besados por el mar Mediterráneo, conocido como Grecia, vale hongo.
Cuando habla el diputado Tarud inevitablemente uno se recuerda al cura Hasbún. Hay entre ambos un parecido muy profundo y cierta sintonía en temas de la contingencia, en especial, cuando se trata de hacer público su abominación por los apellidos Chávez, Morales, Castro y todo aquello que no coincida con la escala de valores propia del momiaje.
Hace unas semanas, en un curso de ética que dicto aquí en Montreal a propósito del tema de ética y negocios, una de sus unidades, mostraba el film Capitalism: A Love Story, del celebrado director Michael Moore en el cual la tesis central es por cierto la inmoralidad del sistema capitalista.
Se ha levantado gran polvareda, e incluso alharaca,
En Chile no se respeta el derecho de reunión en lugares públicos. Las marchas y manifestaciones que este año han proliferado se enmarcan en concesiones discrecionales de las autoridades gubernamentales, de acuerdo al propio texto constitucional que nos rige.
La calle en estos tiempos con su música, sus pancartas fundamentales, esa alegría desbordante sabiendo que la victoria está cerca, no tiene absolutamente nada que ver con los tiempos que viven y habitan los herederos y sostenedores del sistema binominal. En realidad, el mundo político actual y las justas demandas sociales no caminan al mismo ritmo, no dan sus pasos iguales, los tiempos son diferentes, decir que han llegado tarde a sus deberes no es faltar a la verdad.