La Cumbre de las Américas 2012, realizada en Cartagena de Indias, Colombia, el fin de semana del 14 y 15 de abril, pone en evidencia el momento histórico de América Latina. Esto es así no por los afiebrados discursos de los mandatarios asistentes sino también por los ausentes.
La revista neoliberal The Economist le respondió directamente al presidente de la Sofofa Andrés Concha cuando en un seminario empresarial en Corea del Sur éste expresó: “Los chilenos no nos equivocamos en nuestra decisión: elegimos un excelente presidente”. Como sabemos, The Economist considera en su último número que pese a las cifras de crecimiento de 5 a 6% Chile está mal con desigualdades peligrosas, que Piñera no supo manejar la situación estudiantil, que titubea entre usar el garrote y la zanahoria con los movimientos sociales y que es un político “inepto”.
La disminución numérica de la clase obrera en el modelo neoliberal, no sólo ha traído una declinación de la organización sindical, sino también el crecimiento de un sector social de marginados cuyo accionar en última instancia sirve al sistema: desde el aumento de la criminalidad en ciudades y poblaciones, a la violencia en el fútbol, hasta los infiltrados que intentan desacreditar las movilizaciones sociales, el lumpen parece tomar un rol cada vez más prominente en la agenda social y política del país. Aunque el tema nunca ha dejado de estar presente, por otro lado rara vez se lo examina cuidadosamente.
Entre los grandes mitos nacionales destaca esa vieja pretensión de que los niveles de corrupción en nuestro país son bajos o muy discretos en relación a lo que sucede en otras naciones del mundo y de América Latina, en particular. Sin embargo, lo que sucede en los más distintos ámbitos nos hablan de que en lo que somos realmente insuperables es en esconder la mugre y atribuir como hechos aislados a cada uno de estos deleznables episodios que a diario conmueven e indignan a la opinión pública.
Hoy culmina la VI Cumbre de las Américas, cuya sede ha sido Cartagena de Indias, Colombia, y que se desarrolló bajo el lema “Conectando las Américas:Socios para la Prosperidad”, que contempla el rol de la integración para alcanzar un mayor desarrollo y superar la pobreza, la desigualdad e impulsar un cambio.
Me asombró hoy escuchar el discurso de José Miguel Insulza en Cartagena. Pensaba que quien hablaba en nombre de la OEA, se ocuparía al menos de reclamar el respeto a la soberanía de los países de este hemisferio que a lo largo de siglos fueron colonizados y cruelmente explotados por las potencias coloniales.
Los sindicalistas para sus luchas reivindicativas deben considerar la situación de sus bases, del país, el mundo… y las proyecciones del futuro. Es decir la realidad completa.
El vicepresidente de

Extraño caso de un país pequeño, pobre, acosado, atacado y vilipendiado y que tanto ha influido en la historia contemporánea. Acusado de herejía por los poderosos, Cuba ha cometido el pecado de querer ser Cuba. De vez en cuando acierta y otras yerra. Pero sigue ahí.