Cristina Fernández, presidenta de Argentina, envió al Congreso de su país, un proyecto de ley titulado “Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina” destinado a nacionalizar Repsol YPF. La nacionalización abarca 51% de las acciones de Repsol, con lo cual Repsol España queda con un 6%, es decir en cuarto lugar tras el Estado argentino [26,03%], las provincias con producción petrolera [24,99%] y el grupo Petersen –bajo control de la familia de banqueros, Esquenazi– con un 25,46%. La evaluación del monto a pagar será fijada por un tribunal de tasaciones en Argentina.
El olfato de sobreviviente que tiene el sistema no tardará en ordenar a sus disciplinados sostenedores, administradores y adherentes. No pasará mucho tiempo para que las cosas vuelvan a estar en orden y, por lo tanto, se derogue esa cosa tan extraña que no obliga a la gente a votar.
Consultado el comandante en jefe de la FACH, Jorge Rojas –a propósito del trágico accidente de Juan Fernández del año pasado- respecto de la revisión de la norma que permite vuelos de aviones militares sin el combustible suficiente como para alcanzar a aterrizar en aeropuertos alternativos en casos de emergencia, señaló que “todas las normas son revisables. Todo es perfectible. Acá no hay absolutos. El tema de si es bueno o malo es revisable, el tema de si existe en el vuelo con civiles el punto de no retorno también. Ese es un concepto ampliamente usado en el mundo de la aviación. Tanto por aeronaves civiles como por aeronaves militares. No es un concepto ilegal ni inseguro, en la medida en que se tomen las medidas que correspondan” (El Mercurio; 14-5-2012).
Observé bien a Obama en la famosa “reunión Cumbre”. El cansancio a veces lo vencía, cerraba involuntariamente los ojos, pero en ocasiones dormía con los ojos abiertos.
Persuadidos de la legitimidad de la doctrina Monroe (
Olvida la “furia española”. Lo que está de moda es la Histeria Española. Para verla llegar bastó con que Cristina Fernández expropiase la empresa petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (
Aunque parezca increíble, por estos días se ha generado una celebración en educación, algo contenida pero celebración al fin y al cabo ¿el motivo?: los resultados de la prueba Simce 2011. Que subió el promedio en matemática y que se estrechó la brecha es lo que repitieron los titulares, seguidos por entusiastas comentarios de las autoridades y de “especialistas” en educación.
La sangre ibérica forma parte de la sangre argentina. No sólo desde la época de la Colonia, sino también a través de las fuertes corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX y la primera mitad del XX. A pesar de esta realidad, la infausta década de los 90 dejó entre su mala herencia la ruptura parcial, quizá sólo transitoria, de estos lazos de hermandad. No fue sólo por el comportamiento de los connacionales que, siguiendo la receta de los organismos financieros internacionales, profundizaron el ciclo de apertura, desregulación y privatizaciones iniciado a mediados de los 70, sino también a la soberbia y displicencia neocolonialista de los capitalistas españoles. La impostura no se limitó a los gestos de nuevos ricos en tierra arrasada, sino que se manifestó en los números de la economía.
El entredicho entre el gobierno argentino y la empresa Repsol-
Hace varios años que la restatización del petróleo figuraba en la fantasía del gobierno y de varios de sus miembros, la presidenta incluida. Y un secretario de Estado con acceso privilegiado a Cristina Fernández de Kirchner y antes a Néstor Kirchner, a quien llamaba