Noviembre fue un mes particularmente intenso en el devenir geopolítico global y regional, en un mundo que asiste a cambios agudos y permanentes en este escenario. Los sucesos más importantes confirman la tendencia hacia la ampliación del Mercosur, pese a los nubarrones que amagan en Argentina, y la tendencia al estancamiento de la Alianza del Pacífico que integran México, Colombia, Chile y Perú.
Se agudiza por momentos la polémica entre el Partido Comunista y la Democracia Cristiana de cara a las siguientes votaciones. Antes habrá que resolver cuestiones muy importantes, como quién es más democrático.
La diplomacia de Torre Tagle es heredera de los maestros del Virreinato del Perú, hijos de Floridablanca y del conde de Aranda, ministro de Carlos III; son hábiles, escurridizos y finos.
Fue en la conmemoración de los 170 años de la Universidad de Chile que el Rector Victor Pérez Vera reafirmó diversos planteamientos no sólo respecto de la educación sino del conjunto de problemas pendientes en Chile, lo que llamó “la justa protesta antes las carencias y malestares”, enfatizando que “la desigualdad es el problema”. Con la autoridad de conducir los destinos de la más alta institución chilena de estudios, el sucesor de Andrés Bello y de Juvenal Hernández une la voz de la Universidad al clamor nacional de cambios.

Debo explicar a los lectores por qué en la segunda parte de este artículo realizo una modificación a su título original: Gaza: prisión no, campo de exterminio, idea que mantengo invariable.

El conocido integrante de la Mesa Ciudana de Aysén, Iván Fuentes, ha manifestado que posiblemente participará en las Parlamentarias. Bien por él y los nuevos liderazgos, más aún si son de una historia sacrificada y formada a punta de esfuerzo personal; sin embargo, a renglón seguido manifiesta que votará por Bachelet si se presenta como candidata.
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
En la sociedad chilena muchos reclamos democráticos que en otras naciones más desarrolladas son de “sentido común”, adquieren entre nosotros una connotación de escándalo o subversión. Nuestra particular conformación histórica y social nos tiene atrapados bajo tres grandes males que han impedido, hasta la fecha, un avance consistente de nuestro sistema político y social. En este orden, un diseño normativo autoritario, elitista y excluyente cristalizado en una “constitución de facto”. Una estructura social de carácter oligárquico en la que chapoteamos por siglos y, un sistema tecno-económico exento de las suficientes regulaciones que acrecienta la desigualdad entre los chilenos.