Con la elección de un nuevo CC. y el nombramiento de la directiva que dirigirá al PS durante los próximos dos años se ha cerrado la transición interna en el PS. El dominio en las votaciones de la fracción Nueva Izquierda y la perspectiva de un triunfo de Bachelet en las próximas presid
enciales, han sido factores suficientes para congelar los cambios que el PS. podría haber impulsado en el presente. La disidencia no ha prendido ni dentro ni fuera del PS. La evolución ideológica, la necesidad de plantear grandes cambios políticos, incluso el llamar a una nueva Asamblea Constituyente, han quedado postergadas por lo menos por 4 años.
Nosotros creemos que, no es posible la identidad de un Pueblo sin memoria histórica creativa recuperadora de sus arquetipos que la unen a sus raíces, por esta razón tenemos que estar volviendo constantemente a ellos. Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José de San Martin, José Artigas, José Martí, Benito Juárez, Bernardo O’Higgins, Manuel Rodríguez, etc. Evidentemente, partiendo de la raíz etnológica de cada Pueblo. En el caso de Chile, el Pueblo Mapuche.

La derecha sabe lo que viene pero de hacerlo público socavaría su capitalismo. Entonces calla o desvía.
Nadie le va a poder quitar en mérito a la Democracia Cristiana de ser el primer partido en realizar una elección primaria abierta y vinculante en todo el país para elegir a su candidato presidencial.

Chile sufre el mal de las sociedades trasplantadas, aquellas nacidas a partir de la conquista de los pueblos originarios. Nunca los conquistadores han reconocido la primigenia posesión de los territorios a los pueblos originarios. Por el contrario, los han despojado de cuanto tenían y emprendido una política de exterminio. Han cometido etnocidio y genocidio. El imperio español no fue el primero. En su expansión de ultramar articuló las nuevas Leyes de Indias para garantizarse la continuidad de la mano de obra y regular las condiciones del trabajo forzado en minas y obrajes para no estancar la producción de oro y plata. No hubo humanidad en ellas, sólo interés. El resto es discusión filosófica.
Como casi todas las giras presidenciales en regiones, la última que encabezó el Presidente de la República en Punta Arenas con una fugaz visita al territorio antártico, dejó como saldo las fotografías en el frontis de un par de obras a inaugurarse, alguna reunión con sus cercanos políticos, otra con dirigentes sociales dispuestos a ser parte de la fotografía y el necesario recuento de las inversiones que el gobierno ha hecho la región.
Que el Estado pida disculpas a los mapuches por el genocidio, llevado a cabo por los gobiernos de José Joaquín Pérez y Domingo Santamaría y el ejército chileno, constituye un deber ético ineludible. Como el Presidente Patricio Aylwin lo hizo, visiblemente emocionado, cuando recibió el Informe sobre los atropellos humanos, perpetrados por la dictadura de Augusto Pinochet, sería loable que el Presidente Sebastián Piñera hiciera un gesto similar hacia los pueblos originarios. Hasta ahora el gobierno sólo ha respondido con una brutal militarización y con amenazas de aplicación de la ley antiterrorista.