En primer lugar, propongo que enviemos un mensaje de solidaridad al extraordinario comunicado que publicaron el 30 de diciembre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena y la Comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Archivo periodístico 2005–2019
En primer lugar, propongo que enviemos un mensaje de solidaridad al extraordinario comunicado que publicaron el 30 de diciembre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena y la Comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Los movimientos de base territorial, rurales y urbanos, integrados por indígenas y afrodescendientes, campesinos y sectores populares, jugaron un papel decisivo en la resistencia y deslegitimación del modelo neoliberal.
Nuestra historia electoral prueba que nunca se ha reformado el sistema electoral por consensos parlamentarios, pues todas ellas han sido producto de golpes de la mayoría en el Congreso: en 1911 se impuso el primer sistema binominal, propuesto por el Historiador Alberto Edwards; en 1914, Manuel Rivas Vicuña nos relata cómo entre gallos y media noche los jóvenes liberales lograron imponer generar y aprobar una reforma electoral, a través del factor sorpresa que dejó fuera de competencia a los conservadores; en 1958 se forma un “bloque de saneamiento democrático”, que aisló a la derecha y así aprobar la cédula única – una verdadera revolución en el sufragio popular -.
En el día de la asunción al cargo de alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá manifestó que había resuelto mejorar la calidad de vida de los habitantes que residían en el sector Nº 5 del Plan Regulador Comunal (PRC), Matta Sur y Franklin, y que, para ello, era indispensable conforme a lo establecido en el artículo 117º de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC), congelar a la brevedad posible los permisos de edificación en altura para esa zona en la respectiva Dirección de Obras.
Aunque se le ha tratado de dar por muerto en variadas oportunidades, el movimiento estudiantil chileno sigue demostrando que sus planteamientos y convicciones están plenamente vigentes y que su lucha sigue siendo necesaria. El sistema de educación superior nos devela cada semana nuevos capítulos de una crisis largamente anunciada, ante la cual los intereses del duopolio político (Concertación y Alianza), en defensa de los intereses económicos de los grupos empresariales, pretendían hacer oídos sordos. El grito de la calle pudo más y hoy nos enfrentamos a la necesidad de cambios estructurales que nadie puede soslayar.
Después de casi tres años, y al terminar su período, Piñera nos sorprende, al fin, con una cualidad: la de maestro de la ironía.
Bajo el Mandato de Frei Ruiz Tagle y con la complicidad de la mayoría de la Concertación se privatizó parte de Codelco. Más de 300 mil hectáreas de yacimientos menores fueron traspasadas gratuitamente a empresas extranjeras. Además se privatizó el Puerto de Ventanas y la Termoeléctrica Tocopilla. El Gobierno de Frei, también, privatizó Colbún, Edelnor, Edelaysen, que representaban cerca del 40% de la generación eléctrica del país.
El libro de Jovino Novoa, La fuerza de la libertad, la batalla por las ideas de centro derecha en el Chile de hoy, con prólogo del candidato presidencial de la UDI, Laurence Golborne – de hijo de ferretero ha pasado a ser un fanático de la UDI – ha logrado concitar un áspero debate en la derecha.
El pueblo mapuche habitaba pacíficamente y en propiedad lo que conocemos como el territorio de la Araucanía cuando en 1492 América Latina fue invadida por el Imperio español, sin que mediara provocación alguna.
Como era previsible, el Presidente de la República ha anunciado que pondrá suma urgencia al proyecto de Reconocimiento constitucional de nuestros Pueblos Indígenas y que enviará al Congreso el proyecto que crea el Consejo Nacional de Pueblos Indígenas. Ambas iniciativas tienen su propia historia. La idea de un reconocimiento constitucional viene siendo planteada por los indígenas de Chile, prácticamente, desde el Acuerdo de Nueva Imperial de 1989 y no ha sido posible aprobarla pues, de manera sucesiva, las bancadas conservadoras se negaron a considerar el concepto de “Pueblos” y sólo admitieron el concepto de “poblaciones indígenas”, cuestión sistemáticamente rechazada por las organizaciones indígenas.