Si algún ingenuo aún dudaba que el rol de las fuerzas armadas es el de enseñar, como práctica esencial de su funciones, el asesinato del prójimo, el video con el entrenamiento físico y concientizador de los marinos chilenos, en las calles de Viña del Mar, acompañado del cántico “argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré”, es de esperar que lo haya sacado de su candidez.


Hanna Arendt escribía en su libro ¿Qué es la política? que esta actividad desaparecería del mundo por carencia de significado. No faltan los que están tentados que en la democracia no existan los partidos políticos. Los anarquistas creen en una huelga general que destruya el Estado e instale la libertad humana, en tanto para Arendt, la falta de significado de la política desembocaría en un punto muerto y sus asuntos serían intrascendentes para la sociedad.
1.- Vía Crucis. El mismo 18 de septiembre de 1973, el cardenal Raúl Silva Henríquez levanta su voz en el Te deum de aquel año para clamar por la paz entre los chilenos. Este sacerdote salesiano, “el cardenal del pueblo” volcó toda su pasión para reclamar por los caídos, los pobres y los que sufren. Inspirado en la mejor tradición del Concilio Vaticano segundo, creó el Comité Pro Paz muy tempranamente en octubre de 1973 y más tarde la Vicaría de la Solidaridad. Este gran chileno fue una luz en medio de una noche oscura que junto a Helmut Frenz, un pastor luterano expulsado por la dictadura en 1975, representan lo mejor de la tradición cristiana entre nosotros.

La amplia lista de precandidatos presidenciales no refleja diversidad de pensamiento. Tampoco se encuentra presente la seriedad con que se debería tomar la dirección del país. Los precandidatos dan la sensación de estar mas preparados para un desfile de modelos, donde las sonrisas y color de las prendas de vestir pueden crear un impacto, pero no para la oficina que quisieran representar.

España se desintegra sin haber digerido la historia del franquismo y con un monarca borbónico que se comporta como tal. No hemos sabido construir un Estado federal o confederal. El franquismo descerebró a varias generaciones de españoles con la gloriosa consigna de España, una, grande y libre. España se desintegra por efecto de la crisis económica y de la cerrazón, no ya de la derecha patriótica posfranquista del PP, sino de los socialistas.
La opción es perfeccionarla o construir otra por la izquierda. El modelo de Santiago viene de lo que han redactado y hecho Washington y sus socios europeos.