
Sólo en el país de Tontilandia se puede dar algo tan absurdo y contradictorio como es el transgredir la ley en forma legal. Durante 23 años ciertas universidades privadas han lucrado en las barbas de los distintos ministros de Educación que, se supondría, juran ante el Presidente de la república, en una ceremonia solemne, de respetar y hacer respetar la ley.

Saber leer los signos de los tiempos, parece ser una labor destinada para quienes reciben la ayuda celestial del espíritu santo -que dicen rondó en Roma, hace unos cuantos días atrás- con la designación de un cardenal argentino, como sucesor de la silla de Pedro.



Poco nuevo hay por agregar a lo mucho que ya se ha dicho sobre el Papa Francisco desde su sorpresiva elevación al trono de San Pedro. Trataré de sintetizar esta breve nota en torno a tres ejes: (a) las acusaciones sobre su actuación durante la dictadura genocida cívico-militar; (b) su política como Arzobispo de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal; (c) el posible impacto de su pontificado sobre la realidad sociopolítica de América latina.

Tanto en la derecha como en la Concertación, saben que de no tomar medidas, el modelo se puede venir abajo con impredecibles consecuencias para la mejor de las expresiones de la cultura dominante: la codicia.
El mismo día de su muerte el presidente Hugo Chávez le ganó una nueva batalla a su más empedernido enemigo, el gobierno de Estados Unidos.