
En febrero de 1948 el líder popular Jorge Eliecer Gaitán encabezó una multitudinaria manifestación que en completo silencio recorrió el centro de la capital y terminó con la lectura de la “Oración por la paz”, un llamado en el que se pedía al gobierno conservador de entonces poner fin a la guerra civil que desangraba al país y estaba orquestada directamente desde las instancias oficiales. Poco menos de dos meses después, el 9 de abril, un sicario le asesinó a tiros provocando un alzamiento popular en todo el país que la tradición llamaría desde entonces “El Bogotazo”. Carentes de dirección y de líderes el levantamiento fue sofocado sin que se sepa a ciencia cierta cuántos miles de hombres y mujeres humildes fueron acribillados por las fuerzas militares.







Un grupo de diputados presenta una acusación constitucional contra el ministro de Educación, Harald Beyer, por notable abandono de deberes. Lo que en una democracia debería ser un acto de lo más respetable, en nuestro orden un gesto así no puede sino mover a risa. En teoría, la oposición busca con esa acción castigar al ministro por no haber estado atento a lo sucedido con la Universidad del Mar.
