
Un día llamé desde La Nación al subsecretario de Interior del gobierno de Lagos, Jorge Correa Sutil. Le consulté un antecedente sobre el criminal jefe de la secta Colonia Dignidad, Paul Schäfer. El ex nazi seguía fugado, escondido de la justicia. Preparaba un artículo. Por esos días se rastreaban movimientos bancarios del alemán. Su respuesta me dejó helado, a pesar de que creo era verano. “Hasta cuándo vas a joder con Schäfer y la Colonia Dignidad”.








