
No es fácil determinar el inicio de este trance, que ha precipitado la caída de un modelo que en sus años de auge fue publicitado como el gran paradigma de desarrollo para Latinoamérica y para el mundo. Durante décadas los ejecutivos chilenos emprendían vuelo desde Pudahuel no pocas veces acompañando a altos burócratas, ministros y hasta presidentes, para pavonearse por hoteles de cinco estrellas y centros financieros exhibiendo las cifras del crecimiento económico.







Hollande fue elegido candidato presidencial en unas primarias, que lograron movilizar a la militancia, muy pasiva y decepcionada ante la derrota de Sigolene Royale frente a Nicolas Zarkozy, ocurrida en la segunda vuelta de 2007. El Presidente Sarkozy, aliado estratégico de Ángela Merkel, quería poner fin a la V República, pretendiendo fundar la VI, con poderes presidenciales casi imperiales – una especie de Napoleón III, el Pequeño – logrando un amplio rechazo de gran parte de los ciudadanos franceses. Hollande es la otra cara de la medalla: un funcionario del Partido Socialista, carente de carisma, pero que prometía poner fin a la política de austeridad anunciando profundas reformas que permitieran el crecimiento de economía.
Sigmund Freud sostiene que los recuerdos de infancia son perdurables y fundamentales para nuestra vida psíquica. El mundo de los niños está lleno de cuentos de animales, cuyas personalidades son mucho más claras que las humanas; ojalá saliera de ellos una especie de San Francisco, mezclado con un ecologista profundo. Al final, con el transcurrir de la vida, este gusto por las fábulas termina por perderse si no se alimenta permanentemente.