
Puede ser un error político pensar en ‘el pueblo’ cuando se dirigen mensajes de propuesta política o de argumentación de actos de un gobierno.
Archivo periodístico 2005–2019

Puede ser un error político pensar en ‘el pueblo’ cuando se dirigen mensajes de propuesta política o de argumentación de actos de un gobierno.
Nunca pensé que tendría que defender lo indefendible, aportarle argumentos a un apóstata, a un converso que de lustrarle las botas al “leninismo” pasó a arrodillarse ante el “guía espiritual” que lo trajo de regreso a la santa iglesia católica. Esa en la que –gracias a media docena de padres nuestros– es fácil obtener el perdón antes de seguir pecando.

Con el sistema proporcional, que se empleaba en la época republicana, no existía el problema de los cupos referidos a las candidaturas parlamentarias: había suficientes cargos en competencia y todos aspirantes podían postular. Antes de los años 70 existía la prohibición de pactos electorales, lo cual hacía aún abierto el sistema de postulaciones y el sistema D´Hont privilegiaba a quien encabezaba la lista; evidentemente, todos los candidatos eran seleccionados a dedo, salvo en las presidenciales que, a veces, surgían de convenciones, pero de todas maneras estaba limitado a delegados por partidos políticos y/o sindicatos.

Este 19 de mayo de 2013 se cumplen 44 años desde la fundación del Mapu. El partido (se llamó “movimiento”; Chonchol le puso el nombre) se formó, en lo principal, de una fuerte escisión en la reformista Democracia Cristiana de los sesenta.

Algo que los expertos saben, y que los no-expertos ignoran, es que la extensión de los
conocimientos de los expertos es más limitada que lo que piensan los no-expertos.”
Kaushik Basu, economista jefe del Banco Mundial.

Javier Diez Canseco era un dirigente socialista cuya honestidad, consecuencia y radicalidad (del sentido mismo de ir a la raíz) lo hicieron ser respetado más allá de las fronteras de la propia izquierda en vastos sectores de la sociedad peruana.
“Es hora que los utópicos salgamos del prólogo”. Como dijo Pancho Villa citando a Daniel Viglietti.
Son entendibles, justificables y necesarias las razones por las cuales ustedes enarbolan sus candidaturas. Cada una por sí sola constituye un motivo que mucha gente comparte y que se ha expresado de una manera brillante y heroica por los estudiantes.

De acuerdo a recientes publicaciones en la prensa la universidad que recibió la mayor cantidad de dinero por concepto de donaciones fue la muy privada universidad de los Andes, persona jurídica efectivamente sin fines de lucro en su calidad de corporación de derecho privado, institución que a través de sus profesores de excelencia, entrega enseñanza de calidad a sus selectos alumnos. Los empresarios top que dirigen esta universidad buscan que sus futuros egresados sean líderes en todos los quehaceres del país y por ello invierten altas suma de dinero en ella, no interesándoles el lucro monetario de corto plazo que persiguen el resto de las universidades creadas al amparo del DFL Nº 1 de 1980 cursado por el Ministerio de Educación.

Los cambios involucrados en la sociedad que nos ha tocado vivir, probablemente a partir del industrialismo, ha producido fenómenos políticos, económicos y sociales, cuyos lineamientos han controlado la forma en que se conducen las relaciones humanas, con tal convicción, que tal vez fue la hebra que inspiró a F. Fukiyama a escribir en 1992, “El fin de la Historia y el último hombre”, como su acto de mayor rendición intelectual y pleitesía al capitalismo.
Esta enfermedad está definida como una coprolalia compulsiva y, por lo tanto, incontrolable, que se da, fundamentalmente, en la clase alta y en sectores más marginados de la sociedad. Los siúticos y las capas medias parecen inmunes a esta enfermedad: pronuncian bien las palabras y emplean un vocabulario rico y limpio. En nuestra historia se hicieron famosos por el uso de palabras soeces Diego Portales, cuyas cartas – dirigidas especialmente a la aristocracia- con insultos y garabatos; don Arturo Alessandri, que devino en líder de la derecha, también brilló por ese tipo de “lenguaje florido”; en el sector popular, las tallas groseras eran el monopolio de los hermanos Palestro.