
La “flautista” Michelle ha logrado esconder bien a los ratones – como otrora, en el cuento de los hermanos Grimm, El cazador de ratas de Hamelín – pero a diferencia de la historia de 1284, ahora, los ratones que se habían escondido, reaparecen, una vez seguros y atraídos por la melodiosa música de la “flautista”, al ver muy cerca la posibilidad de comerse todo el queso de un pueblo entero y, moviendo la cola, se toman fotos con la “flautista”.








