Carlos Peña, en su columna del domingo 18 de agosto en el diario El Mercurio, titulada “Cheyre y el pasado”, escribe: “¿Sabía usted que Juan Emilio Cheyre, ex Comandante en Jefe del Ejército y actual director del Servel, entregó un niño de dos años, testigo del asesinato de sus padres a manos de militares, a un convento de monjas. Ese increíble suceso -sobre el que Cheyre ha guardado hasta ahora silencio- ocurrió en 1973”.
Un período pre-eleccionario resulta naturalmente en un tiempo de discusiones, de intercambios variados y de declaraciones. La palabra es la moneda de cambio para todos estos procesos, pero en esta unidad básica de todo intercambio se convierte a veces, paradojalmente, en obstáculo para el debate, en gran parte porque se tiende a oír lo que se quiere oír y cuando se lee, se entiende lo que se quiere entender.

¡Qué horror, hemos visto muertos cargando adobes! Nada mejor que difunto hacerse el difunto para tener acceso a un jugoso Seguro de Vida, seguir repartiendo cargos en el Parlamento y, además, prepararse para hacerlo con los puestos fiscales, si el azar no le es esquivo a sus candidatos. En Chile no hay muerto malo y en los funerales, el occiso logra reunir más amigos de los que ha tenido durante su existencia. Aún no me explico por qué a los chilenos nos gustan tanto los entierros, con acompañamiento al cementerio incluido; puede ser porque nuestro glorioso escudo ostenta un ave carroñera, el cóndor. El matrimonio tiene un plebiscito revocatorio, el divorcio que, lamentablemente la muerte no lo tiene, de lo contrario todos haríamos la prueba, pues remunera sobremanera ir a la sepultura.

José Miguel Insulza llegó hablando de consensos. Insulza no está de acuerdo con que sea el pueblo quien reformule la estructura política de la nación. Para Insulza no es necesario el desarrollo de una asamblea constituyente, pues Chile no atraviesa por una crisis profunda. Insulza quiere retomar la política de los acuerdos con la derecha, pues a su juicio, es el único camino que garantiza gobernabilidad a un país como el nuestro.



